La disminución de la natalidad y el descenso de la fertilidad se encuentran entre los principales temas de discusión del Congreso Argentino de SAMER, que comenzó ayer en Buenos Aires y finalizará mañana. En diálogo con Radio Exclusiva, el médico genetista Juan Carlos Gutiérrez analizó los cambios sociales que llevaron a postergar la maternidad y las consecuencias que esta tendencia puede generar tanto en el plano reproductivo como en el demográfico y económico.
Gutiérrez explicó que se trata de una problemática de alcance mundial, que también fue eje de congresos internacionales realizados recientemente en Europa. En ese contexto, remarcó la importancia de diferenciar la disminución de la natalidad —vinculada a decisiones sociales y culturales— de la disminución de la fertilidad, relacionada con factores biológicos.
Uno de los aspectos destacados fue el progresivo retraso de la maternidad. Actualmente, muchas parejas postergan voluntariamente la decisión de tener hijos debido a cuestiones laborales, sociales, económicas o vinculadas con proyectos personales. Sin embargo, el especialista señaló que la edad tiene un impacto directo sobre la capacidad reproductiva.
Según explicó el médico genetista en Radio Exclusiva, la edad biológicamente más favorable para lograr un embarazo se encuentra entre los 20 y los 35 años, mientras que actualmente muchas mujeres realizan su primera consulta por fertilidad alrededor de los 39 o 40 años.
“Hay que tratar de modificar eso y brindar información para que la consulta de las mujeres que desean procreación llegue antes”, sostuvo Gutiérrez.
La reserva ovárica y el paso del tiempo
El especialista remarcó que existe un desconocimiento general sobre algunos aspectos básicos de la biología reproductiva femenina. Una mujer nace con una determinada reserva de óvulos que comienza a disminuir desde el nacimiento y continúa reduciéndose a lo largo de los años.
A partir de los 32 años comienza una curva descendente de la fertilidad que se vuelve más pronunciada después de los 35. No solamente disminuye la cantidad de óvulos disponibles, sino también su calidad.
Por este motivo, Gutiérrez planteó la importancia de que las mujeres puedan recibir información sobre su proyecto reproductivo con anticipación. En aquellos casos en los que una persona no desea o no puede ser madre en ese momento, existe la posibilidad de recurrir a la vitrificación de óvulos como una alternativa de preservación de la fertilidad.
En ese sentido, explicó que no es lo mismo vitrificar óvulos a edades más tempranas que hacerlo a los 39 o 40 años, debido a los cambios biológicos asociados al envejecimiento ovárico.
Un cambio en la concepción de la familia
Durante la entrevista con Radio Exclusiva, Gutiérrez también analizó la transformación sociocultural de las últimas décadas.
La concepción tradicional de la familia y los objetivos considerados prioritarios en la vida fueron modificándose, dando lugar a proyectos personales, profesionales y laborales que muchas veces llevan a postergar la maternidad.
El especialista vinculó estos cambios con las transformaciones sociales y tecnológicas que atravesaron las últimas décadas, incluyendo el avance de la informática y, actualmente, de la inteligencia artificial.
Argentina y una fuerte caída de los nacimientos
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue el impacto de la caída de la natalidad sobre la estructura demográfica argentina.
De acuerdo con los datos mencionados por Gutiérrez, Argentina pasó de registrar alrededor de 777.000 nacimientos en 2014 a poco más de 400.000 en 2024, lo que representa una reducción cercana al 47%.
También cayó de manera significativa la cantidad promedio de hijos por mujer. Mientras que hacia 1950 el promedio se ubicaba cerca de cinco hijos por mujer, en 1990 había descendido a alrededor de tres y actualmente se encuentra por debajo de dos, con una cifra mencionada durante la entrevista de aproximadamente 1,2 hijos por mujer.
La tasa de reemplazo poblacional se ubica alrededor de los dos hijos por mujer. Cuando la fecundidad se mantiene por debajo de ese nivel durante períodos prolongados, la estructura de la población comienza a modificarse.
Gutiérrez explicó que esto implica avanzar hacia una sociedad con menos niños, mayor proporción de adultos mayores y una menor cantidad de personas en edades productivas.
El desafío para las próximas décadas
La transformación demográfica tendrá consecuencias que exceden el ámbito de la reproducción. Una población con mayor cantidad de adultos mayores requiere más servicios de salud, cuidados y políticas destinadas a garantizar una buena calidad de vida durante más años.
Al mismo tiempo, una reducción de la población en edad productiva puede generar importantes desafíos económicos y laborales.
A este escenario se suma el avance de la inteligencia artificial y la transformación de numerosos empleos, lo que plantea la necesidad de pensar cómo será la sociedad de las próximas décadas.
Para el médico genetista Juan Carlos Gutiérrez, el debate sobre natalidad, fertilidad, envejecimiento poblacional, cambios sociales y nuevas tecnologías resulta fundamental para anticipar las transformaciones que ya están modificando la estructura de las sociedades.

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