La inflación en Argentina podría ubicarse en torno al 1,9% o 2% mensual durante los próximos meses, impulsada principalmente por las subas en alimentos y bebidas, los productos estacionales y los precios regulados. Así lo señaló el ingeniero Castor López durante una entrevista con Radio Exclusiva, en la que analizó la evolución de los precios y las perspectivas económicas para el cierre del año.
Según explicó, las estimaciones de más de una veintena de especialistas y consultoras que siguen la evolución del Índice de Precios al Consumidor (IPC) coinciden en proyectar una inflación similar o superior a la registrada en el último mes.
López sostuvo que, si bien la inflación núcleo podría ubicarse por debajo de esos valores, el comportamiento de los precios estacionales y los regulados termina empujando el índice general hacia un rango cercano al 2% mensual.
En ese sentido, consideró que la inflación anual podría cerrar en torno al 28% o 29%, un nivel inferior al 31% registrado el año pasado, aunque advirtió que se habría consolidado un piso estructural que dificulta una desaceleración más pronunciada.
Las proyecciones para los próximos meses
Durante la entrevista en Radio Exclusiva, también se abordaron las estimaciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que anticipan una inflación del 1,7% para octubre, del 1,6% para noviembre y del 1,8% para diciembre.
Al respecto, el ingeniero Castor López consideró que las cifras deben analizarse con cautela y sostuvo que resulta poco probable que el índice vuelva a registrar variaciones significativamente inferiores a las actuales.
“Todo indica que se camina un sendero del último trimestre del año en ese rango, el 1,8%, 1,9%, levemente por abajo del 2%”, explicó.
Para el especialista, la alternancia entre aumentos estacionales y ajustes en los precios regulados contribuye a sostener ese nivel de inflación, mientras que la inflación núcleo presenta un comportamiento relativamente más estable.
No obstante, planteó que una inflación anual cercana al 30% todavía se encuentra lejos del objetivo de alcanzar niveles más próximos al promedio de los países de Sudamérica.
Cuestionamientos a la metodología del INDEC
Otro de los temas abordados fue la necesidad de actualizar la metodología utilizada para medir la inflación. Consultado sobre el peso creciente de los servicios en los gastos familiares, López coincidió en que la composición del consumo cambió y que esa transformación debería reflejarse en las ponderaciones del índice.
El ingeniero señaló que el mayor peso de los servicios en los presupuestos familiares plantea la necesidad de avanzar hacia una medición más representativa de los hábitos de consumo actuales.
En ese sentido, cuestionó las demoras en la implementación de los cambios metodológicos por parte del INDEC y consideró necesario revisar la ponderación entre bienes y servicios para obtener un indicador más acorde con la realidad económica.
Sin embargo, aclaró que algunos ejercicios realizados por consultoras privadas con nuevas ponderaciones no mostraron diferencias demasiado significativas respecto de las mediciones actuales, aunque en ciertos casos arrojaron cifras algo superiores.
También recordó que el IPC es un indicador general que busca reflejar la variación de precios para el conjunto de la población, aunque cada familia tiene una estructura de gastos particular y enfrenta de manera diferente los aumentos.
Menos inflación, pero con dificultades para llegar a fin de mes
Por otra parte, el ingeniero Castor López analizó en Radio Exclusiva el contraste entre la desaceleración inflacionaria y las dificultades económicas que atraviesan los hogares y los comercios.
Si bien reconoció que la estabilidad cambiaria aporta previsibilidad a los mercados y que algunos comerciantes lograron mejorar el control de sus inventarios y la relación con sus proveedores, advirtió que persiste un importante estrés económico.
López explicó que el aumento del peso de los servicios y de los costos fijos, junto con la reducción de determinados subsidios, limita el dinero disponible para afrontar otros consumos.
De esta manera, señaló que la desaceleración de los precios no necesariamente se traduce en una mejora inmediata de las condiciones de vida, especialmente cuando los ingresos no alcanzan para cubrir los gastos cotidianos.
En ese contexto, el análisis dejó planteado uno de los principales desafíos de la economía argentina: consolidar una reducción sostenida de la inflación sin profundizar el deterioro del poder adquisitivo y del consumo.

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