Flaja consideró que Argentina venía, hacia finales de 2023, de un escenario que tendía a una espiralización inflacionaria, producto, entre otros factores, de una fuerte caída en la demanda de dinero. En ese contexto, sostuvo que el Gobierno realizó un importante esfuerzo fiscal que permitió reducir de manera significativa el ritmo de aumento de los precios.
“Ha logrado ir de un régimen del 300% anual, que es la inflación anualizada de diciembre del 23 a enero del 24, a un régimen de un 30% anual”, explicó el economista, quien ubicó la inflación actual en una banda cercana al 25-30% anual.
Sin embargo, advirtió que el desafío hacia adelante es considerablemente mayor. Según planteó, reducir la inflación desde niveles del 25 o 30% anual hasta valores de un dígito requiere tiempo y una política monetaria consistente.
En ese sentido, Flaja señaló que Argentina también debe atravesar un proceso de recomposición de los precios relativos de la economía, luego de años de distorsiones. “Junto con el ordenamiento monetario hay que ordenar los números de los precios, que son las señales que da la economía”, sostuvo, al mencionar entre otros aspectos la necesidad de ajustar tarifas, combustibles y transporte.
Críticas a la política monetaria
El economista destacó el resultado del programa fiscal implementado por la administración de Milei, pero marcó diferencias respecto del manejo monetario.
“El Gobierno ha hecho un esfuerzo muy grande y ha tenido una enorme audacia en el programa fiscal”, afirmó Flaja, aunque consideró que el sector monetario continúa presentando dificultades.
En particular, cuestionó los sucesivos cambios en el esquema monetario y cambiario desde el inicio de la actual gestión. Mencionó el paso de una devaluación controlada al 2% mensual a otra del 1%, la implementación de bandas cambiarias y posteriores modificaciones vinculadas a instrumentos del Banco Central.
Para Flaja, la falta de una regla monetaria estable constituye uno de los principales obstáculos para lograr una reducción sostenida de la inflación.
“Mientras la política monetaria no se estabilice y haya una regla fija, va a ser más complicado bajar estos niveles de inflación a tasas que coincidan con el resto del mundo”, sostuvo.
Apertura económica e impacto en la industria
Durante la entrevista, también se refirió al crecimiento de las importaciones de alimentos de consumo masivo y al impacto de la apertura económica sobre la producción nacional.
Flaja señaló que los sectores más afectados por la competencia externa son aquellos que presentan mayores dificultades de competitividad, y mencionó particularmente a la industria textil y de indumentaria.
Según explicó, Argentina construyó durante décadas una economía relativamente cerrada y orientada principalmente al mercado interno, lo que derivó en sectores industriales con bajos niveles de inversión y dificultades para competir internacionalmente.
“Cuando se abre la economía, sin duda los sectores más rezagados tecnológicamente, los menos dispuestos y en condiciones de competir, son los que más van a sufrir”, explicó.
No obstante, planteó que la apertura también genera beneficios para los consumidores, a través de precios más bajos y una mayor disponibilidad de bienes y servicios.
En ese marco, sostuvo que el proceso implica costos para determinados sectores, pero consideró necesario avanzar hacia una economía capaz de competir internacionalmente.
“La economía tiene que ser una economía abierta que compita con el mundo; vamos a hacer cosas muy bien y se las vamos a vender al mundo y otras cosas no las vamos a hacer bien y se las vamos a tener que comprar”, afirmó.
La discusión sobre el dólar
Finalmente, Flaja se refirió a las propuestas de Domingo Cavallo y a la necesidad de introducir cambios en el esquema monetario y cambiario.
El economista coincidió en que el programa monetario debería ser más consistente, aunque manifestó interrogantes sobre la estrategia oficial para la acumulación de reservas y el funcionamiento del esquema cambiario.
“¿Cuál es el régimen de compra de reservas que tiene el Gobierno? No lo sabemos”, planteó, y agregó que tampoco están completamente definidos los parámetros futuros de la política cambiaria.
Para Flaja, el desafío económico de la Argentina ya no pasa solamente por reducir una inflación que se encontraba en niveles críticos, sino por consolidar un régimen monetario estable y, al mismo tiempo, lograr que la economía real pueda adaptarse a un escenario de mayor competencia y apertura.

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