El Ministerio de Economía informó que en mayo el Sector Público Nacional (SPN) registró un superávit financiero de $478.613 millones, producto de un saldo primario positivo de $1,92 billones y pagos de intereses de deuda por $1,45 billones. En los primeros cinco meses del año, el superávit financiero acumulado equivale a cerca del 0,2% del PBI, mientras que el superávit primario se ubica en torno al 0,7%.
En diálogo con Radio Exclusiva, el economista José Luis Flaja analizó estos resultados y sostuvo que existen aspectos positivos y negativos en el actual escenario. “La buena noticia es que son 30 meses de superávit permanente del Gobierno nacional. En una Argentina cuyo problema estructural durante décadas fue el déficit fiscal, haber abandonado esa dinámica implica dejar de financiar el gasto con emisión monetaria o endeudamiento, dos factores que históricamente alimentaron la inflación”, explicó.
En ese sentido, Flaja remarcó que mantener las cuentas públicas equilibradas permite que el Gobierno no tenga que salir a financiarse “a cualquier tasa” y favorece una mayor independencia del Banco Central, cuya función debería ser preservar el valor de la moneda.
Sin embargo, advirtió que la otra cara de la situación es la falta de financiamiento genuino para refinanciar la deuda. “Todavía el mercado internacional es caro y no tenemos acceso pleno a ese financiamiento”, señaló.
El especialista sostuvo que, para la población, la consolidación del superávit puede traducirse en una desaceleración de la inflación en el mediano y largo plazo. “En la medida en que el Gobierno no tenga que recurrir al Banco Central y poner en marcha la máquina de emitir billetes, la inflación tenderá a converger hacia niveles internacionales, aunque con cierto retraso debido a la recomposición de precios relativos”, explicó.
No obstante, Flaja advirtió que parte del equilibrio fiscal se consiguió a costa del ajuste sobre los salarios del sector público y de la obra pública. “No se puede mantener indefinidamente frenada la inversión bruta fija. Hay que definir un esquema financiero que permita sostener el crecimiento”, afirmó.
Por otra parte, se refirió al respaldo por 2.000 millones de dólares otorgado por el Banco Mundial a la Argentina y consideró que se trata de una señal positiva para recuperar la confianza externa. “El Banco Mundial tiene prestigio y funciona como un aval. Es una forma de decirle a los mercados que respalda al país en caso de que vuelva a tropezar”, indicó.
Según explicó, ese respaldo está vinculado a futuras emisiones de deuda destinadas a financiar reformas en materia de seguridad y justicia. “Básicamente, no es una transferencia permanente de fondos, sino una garantía que puede facilitar el acceso al financiamiento internacional”, concluyó.

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