La fisonomía del microcentro santiagueño está cambiando, pero no precisamente por una renovación estética. En un diálogo profundo con Radio Exclusiva, el operador inmobiliario Carlos Borges trazó un panorama alarmante sobre la crisis que afecta al comercio local, marcada por una creciente cantidad de locales vacíos y una rotación que no llega a compensar los cierres.
Según Borges, el mercado inmobiliario de alquileres vive una paradoja. Por un lado, la derogación de la anterior Ley de Alquileres a través del DNU ha servido como un «salvavidas» para dotar de agilidad a los contratos y ha permitido que muchas propiedades que estaban fuera del mercado volvieran a ofrecerse. Sin embargo, este aumento en la oferta choca de frente con una realidad económica asfixiante: la pérdida del poder adquisitivo de los inquilinos y comerciantes.
El freno del consumo
»El principal problema hoy no es la falta de locales, sino el grave atraso en los ingresos de la gente», explicó el especialista. Borges señaló que, aunque los índices de actualización de contratos han mostrado una tendencia a la baja comparado con los picos inflacionarios del año pasado, el costo de vida y el brutal impacto de los servicios públicos (luz y agua) han pulverizado la capacidad de pago de los comerciantes.
Este combo de ventas deprimidas y costos fijos en ascenso ha derivado en que muchas persianas que se cierran no vuelvan a abrirse en el corto plazo. Las zonas que antes eran las más codiciadas hoy exhiben carteles de «Alquila» durante meses, algo poco frecuente en la dinámica histórica de la capital provincial.
Previsibilidad vs. Realidad
Si bien Borges destacó que ahora existe una mayor «previsibilidad y agilidad contractual» que beneficia a ambas partes al momento de negociar, advirtió que la microeconomía sigue siendo el factor determinante. Mientras el consumo no dé señales de recuperación, el rubro inmobiliario comercial seguirá reflejando la crisis que se siente en la calle.
Para los propietarios, el desafío es encontrar un equilibrio en los valores locativos que permita mantener el local ocupado, entendiendo que «es preferible un contrato razonable a tener un inmueble vacío generando gastos de mantenimiento e impuestos», concluyó el referente inmobiliario.

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