11 de septiembre de 2026

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El malestar psicológico y la falta de ingresos aumentaron drásticamente en los adultos mayores

Un informe de la UCA revela un marcado deterioro en las condiciones de vida de las personas de más de 60 años entre 2024 y 2025. El malestar psicológico saltó del 19,5% al 34%, mientras que la insuficiencia de ingresos afecta ya al 46% de los hogares de este sector.
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El envejecimiento activo y saludable no es una realidad equitativa para toda la población adulta mayor en Argentina. Una cifra preocupante de personas de 60 años o más enfrenta su vejez cruzada por la inseguridad económica, alimentaria y sanitaria. Así lo demuestra el documento estadístico Evolución de la subsistencia económica, el hábitat, la salud y bienestar subjetivo en la población de 60 años y más, presentado hoy en Mar del Plata durante el congreso de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG).

El informe —elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA (EDSA-UCA) en coordinación con la SAGG y bajo la coordinación de Solange Rodríguez Espínola junto a Enrique Amadasi, José Eduardo Moreno, María Rosa Cicciari, Milagros Dolabjian y Carolina Sofía Garofalo— realiza un seguimiento de parámetros desde 2017 hasta 2025. Sin embargo, las cifras evidencian una fuerte aceleración del deterioro en los últimos dos años (2024-2025).

Entre los indicadores más alarmantes se destaca que el 46% de los hogares con personas mayores no logra cubrir sus necesidades básicas por insuficiencia de ingresos. En paralelo, las dificultades para acceder a la atención sanitaria ascendieron al 35,2% —casi 10 puntos por encima del bienio 2022-2023—, la inseguridad alimentaria escaló al 18,4% (frente al 12,3% registrado entre 2017 y 2019) y el malestar psicológico casi se duplicó, pasando del 19,5% al 34%.

Ante el agravamiento simultáneo de estos tres ejes críticos —ingresos, salud y bienestar emocional—, los especialistas advirtieron sobre la creciente desigualdad socioeconómica que atraviesa a este franja etaria. Como respuesta urgente, los autores del estudio señalaron la necesidad imperiosa de implementar políticas públicas destinadas a fortalecer los ingresos, garantizar la cobertura médica integral —incluidos medicamentos y salud mental— y promover redes de apoyo comunitario.