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Hay un sector que está pagando con el ajuste el bienestar de otro

Los pobres cobran planes y se benefician con la baja de la inflación. La gente de ingresos altos se beneficia con el dólar barato. El sector que sufre la recesión es la clase media.
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Por Darío Lopérfido para la Agencia Noticias Argentinas. 

El gobierno se dedica a exhibir números positivos de la economía.

Es cierto que hay superávit fiscal y la inflación bajó. También hay mucha gente de vacaciones. Estos datos contrastan con la caída del consumo en supermercados y la destrucción de empleo en algunos sectores.

Las inversiones en sectores productivos tardan en llegar. Es cierto que ordenar algunas variables era imprescindible luego del desastre que dejó el último y nefasto gobierno encabezado por Alberto Fernández, Cristina Kirchner y Sergio Massa.

Seguir ese ritmo conducía al desastre.

Lo que ya se puede ver son indicios de a quién le va bien y a quién le va mal con este modelo.

Los pobres cobran planes y se benefician con la baja de la inflación.

La gente de ingresos altos se beneficia con el dólar barato; ahí se los ve viajando al exterior y comprando cosas.

El sector que sufre la recesión es la clase media, que ve que el dinero no alcanza y muchas pequeñas y medianas empresas colapsan y se pierden empleos.

A dos años del inicio del gobierno hay un sector que está pagando con el ajuste el bienestar de otro.

Es hora de que haya políticas y explicaciones a los sectores medios para que sepan cuándo llegará el crecimiento de la economía.

Es un esquema parecido a la convertibilidad de Menem, en el que se beneficiaban sectores y otros quedaban postergados.

El otro tema es que el superávit fiscal implica que no haya obras públicas.

Decir que en la Argentina se robaba en la obra pública y por eso se cortó es una pavada.

Hay que hacer obra pública y no robar. No hay obras públicas nacionales.

En 2008, cuando hubo una crisis económica mundial, hubo países, como España, que podían prescindir de la obra pública porque su infraestructura estaba impecable.

Las rutas, trenes, puentes y todo lo que conforma la infraestructura en Argentina es una calamidad. Hay accidentes completamente evitables.

La obra pública salva vidas. Miren a España: ahora, con un gobierno socialista, se dedicaron a la corrupción y a no prestar atención a la infraestructura, y esta semana hubo que lamentar accidentes ferroviarios que costaron más de 40 vidas.

Esos temas los tiene que explicar el gobierno. Cómo va a recomponer los ingresos de los sectores medios y cuándo se va a empezar a hacer obras para la gente.

Está bien festejar los logros, pero también hay que explicar las falencias. Gobernar es explicar.