La crisis en Irán ha traspasado las fronteras nacionales para convertirse en una amenaza de conflicto regional a gran escala, y mientras Estados Unidos parece estar cerca de atacar, comenzó la evacuación de ciudadanos europeos mientras que Reino Unido cerró su embajada.
Este miércoles, el ministro de Defensa iraní, Aziz Nafizardeh, lanzó una advertencia directa a Washington y sus aliados: cualquier base militar en Medio Oriente que colabore con una eventual intervención de Estados Unidos será considerada un “objetivo legítimo” y recibirá una respuesta “dolorosa”.
La amenaza no fue tomada a la ligera por el Pentágono. Tras las declaraciones del presidente Donald Trump, quien aseguró que «la ayuda está en camino» para el pueblo iraní y dejó abierta la puerta a una acción militar, comenzaron a reportarse movimientos tácticos.
En este marco, se confirmó el inicio del retiro preventivo de personal estadounidense de la base aérea Al Udeid, en Qatar, una de las instalaciones más estratégicas de la región.
A su vez, los países aliados de EEUU en la zona han elevado su nivel de alerta ante la posibilidad de quedar atrapados en el fuego cruzado entre Teherán y Washington.
En medio de la escalada internacional, la Embajada británica en Teherán fue cerrada temporalmente y «operará de forma remota». Mientras que países como Italia y España piden a sus ciudadanos que se retiren del país islámico.
Por su parte, Irán ordenó este miércoles el cierre de su espacio aéreo ante el riesgo de un ataque estadounidense, según informó la agencia Reuters. Los sitios web de rastreadores de vuelos mostraron que el espacio aéreo sobre Irán e Irak se vaciaba en forma rápida antes de la emisión de una nota oficial de aviso, según el reporte.

La situación en Irán
Mientras la amenaza bélica crece hacia afuera, el régimen ha decidido aplicar «mano de hierro» hacia adentro. El jefe del Poder Judicial, Gholamhosein Mohseni Ejei, ordenó la ejecución de juicios rápidos bajo el cargo de moharebeh (enemistad con Dios), un delito que en el código penal iraní se castiga habitualmente con la pena de muerte.
La comunidad internacional ha puesto el foco en el caso de Erfan Soltani (26), cuya ejecución se considera inminente bajo estos procesos exprés. Esta ofensiva judicial ocurre en medio de un apagón digital que ya supera las 132 horas, lo que dificulta la verificación de las violaciones a los derechos humanos en tiempo real.
Cifras de una represión sin precedentes:
Por primera vez, el régimen iraní admitió una cifra oficial de víctimas, reconociendo al menos 2.000 muertos durante las protestas. Sin embargo, organismos independientes como HRANA aseguran que la realidad es aún más cruda:
- Fallecidos verificados: 2.571 personas.
- Detenidos: Más de 10.000 manifestantes permanecen bajo custodia estatal.
La combinación de un aislamiento informativo casi total y la celeridad de los tribunales revolucionarios hace temer que las próximas horas sean determinantes para el futuro del movimiento de protesta y la estabilidad de todo el Golfo Pérsico.
Fuente: NA

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