Mientras que el 2024 fue un año de volantazo para el modelo económico, el 2025 fue de consolidación. El veredicto del mercado sobre la economía real y las alianzas políticas de Javier Milei provocaron que la «fiesta» financiera del primer año de Gobierno se terminara para la mayoría de las empresas y dio paso a una selectividad quirúrgica donde solo ganaron los sectores regulados y los aliados estratégicos del modelo.
Mientras que las compañías vinculadas a la energía lograron sortear la volatilidad cambiaria y electoral, los gigantes de la industria pesada —con Paolo Rocca a la cabeza— y los bancos, que habían sido los grandes ganadores del inicio del mandato, sufrieron un duro revés en sus cotizaciones en dólares. Estos últimos se mantienen liderando las ganancias desde diciembre del 2023, pero la actividad productiva por el contrario perdió hasta la mitad de su valoración.
Los dueños de la energía: los ganadores del modelo
El podio del período pasado se lo llevó Central Puerto (CEPU). La generadora eléctrica controlada por las familias Bemberg y Reca —históricos jugadores del sistema energético— cerró el año con una suba de su valor en 24,7% en dólares, según indicó un informe de Portfolio Personal de Inversiones (PPI).
No es casualidad. Según detallan desde PPI, la firma fue «beneficiada tanto por la desregulación del sector energético como por anuncios vinculados a la provisión de energía para Sur Energy». A esto se suma un driver político clave: la potencial asociación con YPF Luz y la solicitud de ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) de AbraSilver, una de sus apuestas mineras, por poco más de USD 500 millones. El mercado leyó que el management de CEPU entendió hacia dónde van los incentivos del Gobierno: tarifas libres y grandes proyectos extractivos.
El otro gran ganador del año fue Eduardo Elsztain. Su buque insignia, IRSA, anotó un alza del 10,3% en dólares. El empresario, dueño del Hotel Libertador —búnker de Milei durante la campaña y sus primeros meses de gestión— y quien le abrió al presidente una red de contactos en el mundo religioso, capitalizó la estabilidad de los «activos reales».
Un escalón más abajo, pero en terreno positivo, aparece Loma Negra (+6,7%). La cementera, en pleno proceso de venta por parte de su controlante brasileño InterCement al dueño de Pampa Energía, Marcelo Mindlin, logró sostenerse pese a la parálisis de la obra pública, especulando quizás con un cambio de manos que ponga en valor sus activos estratégicos.
La caída de los industriales
La contracara del éxito energético es el derrumbe de la industria pesada. Si se mira la película completa desde que Milei gestiona, el dato es lapidario: Ternium Argentina (TXAR) perdió un 48,5% de su valor en dólares y Aluar (ALUA) retrocedió un 31,1%.
En 2025, la tendencia se profundizó. La siderúrgica del Grupo Techint se desplomó un 40,6%, mientras que la aluminera de la familia Madanes Quintanilla cayó un 13,5%. Dos industrias vinculadas a la construcción y la industria automotriz, esta última en caída en el segmento de producción y a la vez con mucha competencia importadora, sobre todo de productos chinos cuyos precios ya son referencia en los mercados. Se sumó el crawling peg sobre las bandas cambiarias, que apreció el tipo de cambio, y golpeó la competitividad de estos exportadores industriales.
Otro que sufrió el año fue el holding Comercial del Plata (COME), que lideró las pérdidas del panel líder con un rojo furioso del 57,8% en 2025. A pesar de haber ganado un 17,5% en el acumulado de la era Milei, el último ejercicio borró gran parte de las ganancias, exponiendo la fragilidad de los papeles más volátiles (o small caps) ante la incertidumbre política.
Bancos: de la suba al ajuste de márgenes
El caso de los bancos es particular. Si se observa la columna de rendimientos desde el 31 de diciembre de 2023, las entidades financieras son las dueñas absolutas: el BBVA (+231,6%), Banco Macro de la familia Brito (+228,1%) y Grupo Financiero Galicia de los Escasany (+215%). Fueron los grandes vehículos del trade electoral y la limpieza del balance del Banco Central.
Sin embargo, 2025 fue un baño de realidad. Gustavo Araujo, Head of Research de Criteria, explicó que el sector de Servicios Financieros tuvo un desempeño «mayormente negativo», afectado por la «compresión de márgenes y la cautela del mercado frente al ciclo económico».
En números: Grupo Galicia cayó un 13,8% y Supervielle se hundió un 21,3% en el último año. Con la baja de tasas y la desaparición de los pasivos remunerados (Leliqs/Pases), los bancos se vieron obligados a volver a su negocio tradicional de prestarle al sector privado en un contexto recesivo, lo que ajustó sus rentabilidades extraordinarias.
El «cisne negro» de la Provincia y la volatilidad política
El recorrido del Merval en 2025 no fue lineal. El informe de PPI destaca un evento que casi hace descarrilar el programa financiero: las elecciones de medio término en la Provincia de Buenos Aires.
«El revés de las elecciones, en las cuales el oficialismo perdió por más de 13,5 puntos contra el kirchnerismo, hundió al Merval por completo hasta su mínimo de USD 1.071«, graficó la consultora. En ese momento, el índice llegó a perder el 50% de su valor.
La recuperación vino de la mano de los comicios nacionales, que mostraron una realidad diferente a la del conurbano bonaerense. «En el lunes poselectoral el índice registró su mayor suba histórica (+31,2%)», detallan desde PPI. Hoy, el Merval oscila en los USD 2.000, un nivel de «equilibrio tenso» que depende exclusivamente de que la macroeconomía se consolide en 2026.
Petróleo: la promesa pendiente
Finalmente, el sector de Oil & Gas mostró un comportamiento heterogéneo. Mientras Marcelo Mindlin logró que Pampa Energía terminara «neutra» (-0,9%) gracias a su diversificación, la petrolera estatal YPF cayó un 14,1% en 2025.
Araujo, de Criteria, advierte que si bien YPF y Vista finalizaron con pérdidas, el sector «continúa concentrando expectativas de mediano plazo, apalancadas en el desarrollo de Vaca Muerta«. La apuesta del mercado es clara: si el Gobierno logra abrir el cepo y garantizar el flujo de dividendos estas acciones son las candidatas a liderar el rebote en 2026. Por ahora, el mercado prefiere la caja segura de las tarifas de luz y gas (TGS subió 3,8% y Transener 3,3%) antes que el riesgo de la perforación.
En síntesis, el mercado habló: premió a los dueños de la energía y los servicios públicos —sectores donde el Gobierno puso el foco de la normalización tarifaria— y soltó la mano de la industria tradicional, que deberá reconvertirse o esperar un tipo de cambio más favorable que, por ahora, no aparece en el horizonte libertario.
FUENTE PERFIL

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