El Sindicato de Aceiteros y Desmotadores alcanzó un nuevo acuerdo paritario tras una extensa negociación con las cámaras empresarias. Así lo confirmó el secretario general del gremio, Luis Paz, quien destacó que el entendimiento permitió superar el límite salarial que, según afirmó, intentó imponer el Gobierno nacional durante las discusiones.
Paz explicó que las negociaciones demandaron varias semanas y que el gremio incluso se preparaba para iniciar medidas de fuerza ante la falta de avances. «Logramos romper otra vez la línea que las cámaras empresarias intentaban sostener con el techo a las paritarias», sostuvo.
El acuerdo establece un incremento salarial total del 44,5% para 2026, distribuido de manera escalonada: un 26% desde mayo y un 14% adicional que se aplicará en tramos durante julio, agosto y septiembre. De esta manera, los salarios básicos alcanzarán en septiembre los $1.820.000 para la categoría C, $1.969.000 para la categoría B y $2.105.000 para la categoría A.
El dirigente remarcó que el sindicato rechazó las pautas salariales impulsadas por el Gobierno al considerar que «no reflejan la inflación real» y aseguró que la organización continuará defendiendo el poder adquisitivo de los trabajadores.
Además, informó que quedó establecida una cláusula de revisión para la primera quincena de octubre, instancia en la que también buscarán negociar el bono de fin de año. Paz recordó que el año pasado ese beneficio recién pudo resolverse en enero, situación que, según indicó, perjudicó a los trabajadores durante las fiestas.
Respecto de una suma fija extraordinaria de entre $90.000 y $120.000, según la categoría, señaló que las empresas comenzaron a abonarla, aunque en algunos casos con pequeñas demoras. De acuerdo con la información recibida por los delegados sindicales, el cumplimiento del acuerdo se desarrolla con normalidad.
En cuanto a la situación de la actividad, Paz afirmó que el sector mantiene un buen nivel de producción, aunque advirtió que la calidad y el rendimiento de la fibra de algodón se vieron afectados en algunas zonas de riego por la escasez de lluvias. En ese contexto, explicó que muchos productores trasladaron la siembra hacia regiones del sur santiagueño, como Pinto, Sol de Julio, 9 de Julio y San José, donde las precipitaciones fueron más favorables y permitieron obtener mejores cosechas.

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