A modo de introducción, López utilizó una comparación con el boxeo para describir el escenario que enfrenta la Argentina: “Siempre hay que estar con la guardia alta y con línea de cinco”, sostuvo, al remarcar la necesidad de mantener cautela frente a las distintas variables económicas.
En materia de inflación, estimó que 2026 podría finalizar con un índice inferior al 30% anual, mientras que cuestionó como demasiado optimista la proyección oficial del 18% para 2027. En ese sentido, consideró que un escenario más razonable podría ubicarse en torno al 20% o por encima, al señalar que la reducción de la inflación desde niveles elevados hacia un dígito suele demandar varios años.
“Si uno mira la evolución comparada de otros países de Sudamérica que han bajado de una alta inflación, el proceso de llegar a un dígito tiene un promedio de diez años”, explicó López, quien recordó que Argentina lleva aproximadamente tres años de este proceso.
Crecimiento económico y sectores con mayor dinamismo
Respecto del crecimiento, el ingeniero proyectó que la economía argentina podría cerrar 2026 con una expansión cercana al 2,5%, aunque destacó que se trata de un crecimiento “muy heterogéneo”, con sectores que presentan fuertes avances y otros que todavía registran caídas.
El Presupuesto 2027 contempla una expansión del 4%, una cifra que, según López, deberá ser evaluada con el paso del tiempo.
El especialista destacó como motores de crecimiento a sectores vinculados con la agroindustria, la energía y la minería. En particular, señaló el crecimiento de las exportaciones de petróleo y la futura incorporación del gas, además del potencial de minerales como litio, cobre, oro y plata.
Sin embargo, advirtió que todavía está pendiente que ese crecimiento exportador tenga un impacto más amplio sobre el entramado productivo nacional.
“Todavía no están las políticas públicas, las estrategias público-privadas para que ese impulso exportador de energía y minería derive hacia el entramado de las pymes argentinas de una manera más rápida y más intensa”, sostuvo.
Tipo de cambio y demanda de dólares
López también se refirió al tipo de cambio y a la proyección incluida en el Presupuesto 2027, que ubica al dólar en torno a los $1.847 para diciembre de ese año.
En este punto, remarcó que Argentina continúa funcionando como una economía bimonetaria, donde el comportamiento de los ahorristas tiene un peso importante sobre la demanda de dólares.
Según explicó, en períodos no electorales los argentinos compran alrededor de US$3.000 millones mensuales para atesoramiento, mientras que en años de elecciones presidenciales esa demanda puede duplicarse.
“Cuando el calor político alcanza su clímax y la batalla verbal política levanta temperatura, los ahorristas se refugian en el dólar”, explicó.
Salarios, una de las variables más difíciles
Consultado sobre la proyección oficial de un crecimiento promedio de los salarios del 25,4%, López consideró que se trata de una de las variables más difíciles de cumplir, ya que requerirá importantes mejoras de productividad.
En sectores como el agro, la energía, la minería, los servicios financieros y la economía del conocimiento, estimó que los salarios podrían crecer por encima de la inflación.
En cambio, mencionó mayores desafíos para actividades como la construcción pública y privada, el comercio interno y la industria manufacturera, que deberán avanzar en tecnología, asociatividad y escala para mejorar su competitividad.
“Ese 25% sería entre cinco y siete puntos por arriba de la inflación a lo largo de los próximos años”, explicó en relación con la expectativa oficial.
Superávit comercial y resultado fiscal
Por último, López analizó las proyecciones para el sector externo. El Presupuesto contempla un superávit comercial de US$15.000 millones, una cifra que consideró moderada frente al potencial exportador de la Argentina.
“Es el único que está luciendo como moderado”, afirmó, al señalar que estimaciones propias realizadas recientemente ubican el superávit comercial anual en torno a los US$20.000 millones.
En cuanto al resultado fiscal, sostuvo que el superávit debería ubicarse por encima de los US$12.000 millones anuales para hacer frente a los compromisos financieros previstos para el próximo año.
De esta manera, López planteó un escenario en el que la economía argentina podría continuar creciendo y reduciendo la inflación, aunque con fuertes diferencias entre sectores y con varios desafíos vinculados al tipo de cambio, los salarios, la productividad y la capacidad de transformar el crecimiento de las exportaciones en mayor actividad para las pequeñas y medianas empresas.

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