El ingeniero Castor López dialogó con Radio Exclusiva sobre la presentación de su libro «La economía de Santiago del Estero en los tiempos de Juan Felipe Ibarra, años 1820-1851», un ensayo que analiza distintos momentos de la historia económica y política provincial, con especial atención a dicho período y las transformaciones comerciales que atravesó la región.
El ingeniero Castor López dialogó con Radio Exclusiva en el marco de la presentación de su libro “La Economía de Santiago del Estero”, un breve ensayo en el que aborda diferentes procesos de la historia económica provincial y busca establecer líneas de análisis entre el pasado y algunas problemáticas del presente.
López explicó que, si bien no existen registros estadísticos con el nivel de integración que se dispone actualmente, es posible reconstruir diferentes períodos a partir de investigaciones históricas, estimaciones económicas y registros de población.
En ese sentido, destacó el trabajo de una nueva generación de historiadores santiagueños que estudia períodos emblemáticos como el gobierno de Juan Felipe Ibarra, entre 1820 y 1850, y posteriormente la etapa de los hermanos Taboada, entre 1850 y 1870 aproximadamente.
El ingeniero, quien desarrolla actividad académica en universidades locales y participa de la Academia de Ciencias Sociales de Santiago del Estero, señaló que su interés por la historia económica de la provincia lo llevó a profundizar en los procesos que marcaron el desarrollo y las posteriores transformaciones de Santiago.
Uno de los períodos analizados en su obra es precisamente el de Ibarra, atravesado por importantes cambios económicos y políticos luego de la independencia. López explicó que Santiago del Estero enfrentó un doble impacto: por un lado, la apertura comercial del puerto de Buenos Aires favoreció el ingreso de productos europeos que comenzaron a competir con la producción local; por otro, el cierre de las minas de Potosí significó la pérdida de uno de los principales destinos de productos santiagueños.
Entre los bienes que tenían relevancia en aquella economía mencionó los textiles, las artesanías, el cuero y particularmente las mulas, que constituían uno de los principales instrumentos de transporte de la época.
López también remarcó la necesidad de analizar aquellos procesos históricos evitando el anacronismo, es decir, no juzgar las decisiones y comportamientos del pasado con los criterios económicos, políticos o sociales actuales.
En otro tramo de la entrevista, se refirió al antecedente histórico que vincula a Santiago del Estero con el origen de la actividad industrial y comercial argentina, a partir del episodio que se toma como referencia para establecer el 2 de septiembre como Día de la Industria.
En ese contexto, mencionó el intercambio comercial hacia Brasil y la participación de representantes de la Iglesia en aquellas primeras operaciones, en un período en el que los controles aduaneros y las restricciones comerciales españolas convivían con diferentes mecanismos de intercambio.
El ingeniero consideró que esos procesos permiten observar cómo la economía provincial estuvo históricamente vinculada al comercio y a las rutas que conectaban distintos puntos de la región, con el puerto de Buenos Aires como un actor estructural en la organización económica del territorio.
De una provincia central a perder peso demográfico
López también analizó los cambios en el peso económico y demográfico de Santiago del Estero a lo largo de los siglos. Según explicó, existen registros y estimaciones que permiten observar las diferentes etapas de crecimiento y retroceso de la provincia.
En determinados períodos históricos, Santiago llegó a representar aproximadamente el 7% de la población del país, mientras que actualmente representa algo más del 2%.
El ingeniero vinculó aquella importancia histórica con la ubicación estratégica que tenía Santiago del Estero dentro de los corredores comerciales de la época.
La provincia se encontraba sobre el Camino Real, entre los circuitos que conectaban las minas de Potosí con Buenos Aires y las rutas hacia el Pacífico y el puerto de Valparaíso. Córdoba también formaba parte de ese entramado, mientras Santiago cumplía un importante papel logístico.
En ese contexto, la producción de cueros, textiles, artesanías y la provisión de mulas fueron actividades fundamentales para la economía santiagueña durante varias décadas.
El libro presentado por López busca recuperar parte de ese recorrido y aportar elementos para comprender las distintas etapas de la economía provincial, desde su importancia como punto estratégico dentro de los circuitos comerciales hasta las transformaciones que posteriormente modificaron su posición relativa dentro del país.
La obra cuenta además con la participación del artista plástico Ricardo Touriño, responsable de los gráficos y de la tapa, y prólogos de María Mercedes, historiadora vinculada a la Embajada, y del médico, periodista y escritor Carlos Aznárez.

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