Cada 4 de junio se conmemora el Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión, una fecha establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1982 con el objetivo de visibilizar las situaciones de violencia que afectan a niñas, niños y adolescentes en todo el mundo.
En ese contexto, el ex defensor de la Niñez y Adolescencia, Luis Santucho, consideró que hechos recientes como el femicidio de Agostina deben servir para profundizar la mirada sobre los derechos de las infancias.
«Este momento que estamos viviendo con el femicidio de Agostina ojalá sirva para que empecemos a pensar con perspectiva de niñez, porque Agostina antes de ser mujer era una niña adolescente y eso es lo que no se está acentuando. La Convención sobre los Derechos del Niño habla de los niños y adolescentes y necesitamos que se cumplan sus postulados. Todo eso ya está contemplado en la legislación», sostuvo.
Santucho recordó además que el Código Civil establece que la adolescencia comienza a los 13 años, aunque señaló que muchas veces existen otros factores vinculados al desarrollo biológico que también deben ser considerados.
En relación con el trabajo de promoción de derechos que realizó durante años, destacó la importancia de garantizar la participación de los más jóvenes. «Cuando visitamos las escuelas planteamos el derecho del niño a ser escuchado y a que su opinión sea tenida en cuenta. Nos está faltando eso como sociedad. Durante mi gestión aprendí mucho de los niños y adolescentes. Uno aprende mucho de ellos y es fundamental porque allí vemos cómo va surgiendo el pensamiento de su futuro», afirmó.
Consultado sobre las consecuencias que pueden dejar las experiencias traumáticas durante la infancia, fue contundente: «Es un trauma que queda para siempre si no se trabaja. Es necesario superarlo porque, de lo contrario, el futuro como ser humano queda condicionado».
Asimismo, remarcó el rol clave de la familia en los procesos de contención y acompañamiento. «La familia es fundamental. Cuando eso falla aparecen riesgos en la adolescencia, como el flagelo de las drogas. Estamos en un panorama complejo», advirtió.
Al hacer un balance de su paso por la Defensoría, Santucho reveló que la problemática más recurrente fue el abuso sexual infantil. «La mayor cantidad de denuncias que tuvimos fueron por abuso sexual infantil», señaló.
En ese sentido, recordó uno de los casos que más lo marcaron: «Mi primer caso fue el de una niña que mató a su padre porque abusaba de sus hermanos. Ella era inimputable y también había sido víctima de abusos por parte de su padre. Fue una verdadera conmoción».
El ex defensor explicó que posteriormente se logró que la menor se radicara en Tucumán junto a otros familiares y reconoció que el contexto social de aquel momento fue complejo. «Había mucha gente que quería que fuera condenada. Hoy quizá el escenario sería distinto por los cambios que se han dado en torno a la discusión sobre la edad de imputabilidad», concluyó.
En una jornada destinada a visibilizar las violencias que afectan a las infancias, Santucho insistió en la necesidad de que el Estado, las instituciones y la sociedad en su conjunto garanticen el pleno cumplimiento de los derechos de niñas, niños y adolescentes, promoviendo espacios de escucha, protección y acompañamiento para prevenir situaciones de vulneración que pueden dejar secuelas durante toda la vida.

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