12 de octubre de 2026

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[Audio] Silvio Kriscautzky: “Perdonar no significa dejar de buscar justicia”

El referente de la comunidad judía reflexionó sobre el significado de Yom Kipur, el perdón y la búsqueda de justicia a 32 años del atentado contra la AMIA. También explicó el sentido de Rosh Hashaná, Yom Kipur, Sucot y Simjat Torá.
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En el marco de las celebraciones más importantes del calendario judío, Silvio Kriscautzky reflexionó sobre el significado de Yom Kipur y lo vinculó con una de las cuestiones que atraviesa desde hace décadas a la comunidad judía argentina: la búsqueda de justicia por el atentado contra la AMIA.

Durante la entrevista, Kriscautzky destacó el precepto bíblico “Tzedek, tzedek tirdof”, que significa “justicia, justicia perseguirás”, y sostuvo que cuando la justicia demora demasiado puede convertirse en una suerte de “filoinjusticia”, especialmente en una causa que durante décadas estuvo atravesada por diferentes intereses y demoras.

En ese sentido, remarcó la diferencia entre perdonar y renunciar a la búsqueda de justicia.

“Una cosa es perdonar y otra es liberar a la persona de la culpa cuando cometió algo. La persona la culpa la mantiene. Cuando uno perdona, perdona uno”, explicó.

Kriscautzky señaló que el perdón constituye fundamentalmente un proceso personal y que, en situaciones donde reconstruir el vínculo resulta imposible, tiene como objetivo permitir que quien perdona pueda sanar.

“Pero una cosa es perdonar y otra es dejar de buscar justicia”, sostuvo. Y agregó: “Crimen que no se castiga, crimen que se repite”.

El referente comunitario también explicó que este proceso no fue sencillo luego del atentado contra la AMIA. “Como en todo duelo, el primer tiempo hay como una especie de estado de shock y después viene todo el proceso”, relató, al describir las distintas etapas que atraviesa una persona frente a una pérdida.

Yom Kipur: reflexión, ayuno y reparación

Kriscautzky explicó que Yom Kipur es el día más sagrado del calendario judío y que representa un momento de profunda introspección. La jornada comienza con la llegada de la noche y se extiende hasta el día siguiente, en un período destinado a realizar un trabajo espiritual interno.

Durante aproximadamente 25 horas se realiza un ayuno total, sin ingerir alimentos ni bebidas. Sin embargo, aclaró que existen excepciones relacionadas con la salud.

“Los enfermos están exentos, las embarazadas, la salud está ante todo”, explicó. También señaló que quienes necesitan tomar medicamentos pueden hacerlo y que, si es necesario ingerir alimentos o agua por razones médicas, deben hacerlo.

Para el judaísmo, explicó, las acciones vinculadas al perdón no se limitan a la relación con Dios, sino que también implican reparar los daños ocasionados a otras personas.

“Dios es perfecto, Dios no necesita el perdón nuestro”, había explicado, al remarcar que el verdadero desafío consiste en reconocer las propias faltas y buscar enmendarlas con los semejantes.

Rosh Hashaná y el libro de la vida

El entrevistado también explicó el significado de Rosh Hashaná, el Año Nuevo judío, cuyo nombre significa literalmente “cabeza del año”.

Según explicó, estas jornadas representan un período de evaluación personal y reflexión. La tradición sostiene que durante Rosh Hashaná Dios inscribe a las personas en el libro de la vida y que en Yom Kipur se produce el sellado.

Por eso, uno de los saludos tradicionales de esta época es “Jatimá Tová”, expresión que refiere a estar “firmado y rubricado” en el libro de la vida.

Sucot y Simjat Torá

Kriscautzky detalló además que el período de celebraciones continúa con Sucot, la festividad de las cabañas, que busca recordar las condiciones en las que vivieron los antepasados del pueblo judío.

La celebración tiene un fuerte componente vivencial. Las familias construyen una sucá, una especie de cabaña cuyo techo permite incluso el paso de la luz y, en determinadas condiciones, de la lluvia.

“Las festividades judías son muy vivenciales”, explicó, al señalar que de esta manera las nuevas generaciones no solo escuchan cómo vivieron sus antepasados, sino que experimentan simbólicamente parte de esas condiciones.

Posteriormente llega Simjat Torá, la “alegría de la Torá”, una celebración que marca la finalización del ciclo anual de lectura de la Torá y el comienzo inmediato de un nuevo ciclo.

Kriscautzky destacó que se trata de una de las jornadas más alegres del calendario judío, porque se celebra tanto el cierre de la lectura como la posibilidad de volver a comenzar el estudio.

Las lecturas de Yom Kipur y la historia de Jonás

Durante la entrevista también explicó que cada Shabat y cada festividad tienen lecturas específicas de la Torá y de las haftarot, textos complementarios.

En Rosh Hashaná, una de las lecturas centrales es la historia del sacrificio de Isaac, vinculada con Abraham, la fe y la disposición de Isaac.

En Yom Kipur, en cambio, las lecturas están relacionadas con las normas de comportamiento y la manera en que las personas deben desenvolverse dentro de una sociedad.

Una de las lecturas centrales es la historia del profeta Jonás, quien recibió de Dios la misión de advertir a los habitantes de Nínive que debían cambiar su conducta para evitar la destrucción de la ciudad.

Jonás inicialmente intentó escapar de su misión. Tras una tormenta, terminó en el mar y fue tragado por un gran pez. Luego de arrepentirse, fue liberado y finalmente llevó el mensaje a Nínive. Los habitantes de la ciudad cambiaron su conducta y Dios decidió no destruirla.

La historia contiene, según explicó Kriscautzky, una profunda enseñanza sobre el arrepentimiento, el cambio y la capacidad de reconocer una conducta equivocada.

El relato incluso muestra al propio Jonás cuestionando la decisión divina de perdonar a Nínive. Finalmente, Dios utiliza la experiencia de una planta que Jonás lamenta perder para mostrarle la contradicción entre preocuparse por algo pequeño y no valorar que toda una ciudad haya sido salvada.

De esta manera, las celebraciones y lecturas del período no solo proponen recordar acontecimientos religiosos, sino también generar un espacio de reflexión sobre las propias acciones, el vínculo con los demás, el perdón y la posibilidad de cambiar.

En ese marco, Kriscautzky vinculó ese proceso espiritual con la búsqueda de justicia por el atentado contra la AMIA: perdonar puede ser una forma de sanar, pero no implica dejar de reclamar que los responsables de un crimen respondan ante la Justicia.