14 de mayo de 2026

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[Audio] ¿Como se debe tomar el «éxito» en el arte?

Pablo Argañarás, Lic. en Cine y Televisión
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Socialmente tenemos asociado el término éxito como algo que es consumido y recauda dinero.  En occidente y en nuestra época se vincula lo exitoso como algo popular y victorioso.  Nuestro lenguaje avala esta concepción desde el significado de la palabra.  En el arte, y más específicamente en el cine, indefectiblemente están asociados al triunfalismo.  Ahora bien, aportando algo desde estas líneas quisiera reflexionar sobre el concepto de éxito y sus alcances.

Etimológicamente, la palabra éxito, tiene su origen a mediados del siglo XVI y proviene del latín successus, que significa avance, ir subiendo o un resultado feliz.  Según la Real Academia Española se define al éxito como «el resultado feliz de un negocio, actuación, etc».  También como «la buena aceptación que tiene algo o alguien».  La tercera acepción que nos arroja es  «fin o terminación de un negocio o asunto».  De esta manera, el lenguaje avala con la terminología a aquello que sale de acuerdo a los planes, a lo previsto, a lo popular o aceptado y aquello que se finaliza, sin quedar inconcluso.

Ahora bien, medir el éxito lleva un grado de complejidad, la cual se origina en las expectativas que se posean y su comparación a los resultados obtenidos.  El sentido común nos dice que cuanto menos expectativas tenemos de algo o alguien es mejor, porque si resulta de acuerdo a lo planeado será positivo para nosotros, y si no resulta, no lo sentiremos tanto al desfasaje ocasionado.  El tema es cuando vivimos con los anhelos por las nubes.  Cuando se hace alarde cual pavo real abanicando la cola de colores.  Es más probable que si algo no sale como lo pensamos nos tronemos contra la pared y surja la sensación de fracaso.

Según el escritor canadiense Brian Tracy, entre los factores causantes del éxito se pueden mencionar la inteligencia, educación, socialización, riqueza, ética de trabajo, actitud, apariencia, creatividad y disciplina.   Todos estos factores contextualizados en nuestra época y cultura.   Lo que me asusta es que se hace desde todas las áreas, incluso la artística, una oda al exitismo.  Ahora bien, como ser humano de inteligencia normal, creo haber aprendido más de mis fracasos que de mis éxitos.  Los sabios pueden aprender de los éxitos.  Además, siempre son más, por regla, las cosas en las cuales fallamos que en aquellas en las que acertamos.   Más aún en lo referido a la etapa de aprendizaje, en donde es hasta necesario ir cometiendo errores para ir evolucionando.

En el arte sucede lo mismo.  Siempre se observa la obra ganadora.  Lo que nadie evalúa es la cantidad de obras fallidas que dieron lugar para que suceda la pericia en el artista que generó en el tiempo las aptitudes para poder ejecutar la obra laureada.  El tiempo procesual que conlleva la práctica, perfeccionamiento y ejecución de la técnica y estudio en una disciplina artística.  El flujo de creatividad puesto en proponer una obra original, que sea única y nos exprese algo novedoso.  Siempre vemos el destello del diamante pero no la presión que lo llevó a serlo de esa excepcional característica.  Vemos los resultados y no los procesos.  Valoramos la foto final y no el trabajo constante.

Se asocia también a la suerte con el resultado exitoso.  Creo que es una afirmación asociada a la timba.  Es muy liviano pensar que algo que tiene éxito se da por azar únicamente.  Obviamente que la variable suerte ayuda a quien pone trabajo, estudio y constancia en pos de cumplir objetivos.  Quizás sea el factor del azar lo que determine en último lugar que algo «pegue» en el público o no.  Pero indefectiblemente esa buena fortuna esta cimentada en una pirámide de aptitudes y actitudes.  

También entra en juego el concepto de inconsciente colectivo propuesto por el médico psiquiatra y psicólogo Carl Jung, quien sintéticamente nos dice que es aquello que posee una mente colectiva de los individuos de una misma especie en un momento y época dada.  De esta manera, aquella obra artística que evoque el deseo del inconsciente colectivo tendrá éxito ya que será satisfactoria en los anhelos y expectativas de esa época y ese tiempo. 

En definitiva lo importante es poder disfrutar del proceso, tener las expectativas bajas y dar lo mejor de uno en lo que nos aventuremos a crear.  Ser contantes en el ejercicio, estudio e investigación del arte en el que decidimos inmiscuirnos y ser una buena persona, comprometida y conectada con la sociedad de la época en la que se vive.