Marita Monteleone, la voz institucional de Entel que acompañó a millones de argentinos durante décadas, falleció este miércoles 3 de junio a los 68 años. La noticia fue confirmada por su entorno cercano a medios locales tras permanecer internada en el Hospital Durand de la Ciudad de Buenos Aires.
La locutora había sido trasladada al nosocomio el pasado lunes por personal del SAME y la Policía. El cuadro de salud de la artista se había vuelto crítico en los últimos días, tras un hallazgo que preocupó a sus vecinos.
Un hallazgo que encendió las alarmas
La preocupación comenzó cuando Pablo López, músico y compañero de Marita, notó que ella no respondía llamadas tras un show realizado el 25 de mayo. Días después, un pedido de comida dejado en su puerta permaneció intacto, lo que motivó la intervención policial.
Tras una primera negativa de la locutora a ser trasladada el día viernes, el lunes finalmente se concretó su internación. Pese a los esfuerzos médicos en el Hospital Durand, Monteleone falleció en horas de la mañana del miércoles.
El sonido de una era
Nacida el 12 de septiembre de 1957, Monteleone se convirtió en una figura omnipresente en la cotidianeidad argentina. En 1988, grabó para Entel las frases que se volverían inmortales en el sistema telefónico.
“El número solicitado no corresponde a un abonado en servicio” y “la característica marcada se encuentra temporalmente congestionada” fueron sus marcas registradas. Su voz fue el rostro sonoro de las empresas telefónicas durante décadas.
En 2001, protagonizó un hito profesional al grabar los 214 mil archivos de la guía telefónica completa para el servicio 110. Aquella tarea le demandó casi dos años de grabaciones intensas y una dedicación absoluta.
Una batalla judicial y familiar silenciosa
Los últimos meses de su vida estuvieron marcados por un profundo conflicto con su única hija, Malena de los Ríos. La locutora denunció públicamente que existía una intención de judicializar sus bienes e internarla en un geriátrico.
“Mi hija me quiere confiscar los bienes, me quiere meter en un geriátrico y tiene celos de mi carrera”, había expresado Monteleone en entrevistas recientes. Ella sostenía que se encontraba en pleno uso de sus facultades mentales.
Desde el entorno de su hija se alegó que se estaban cumpliendo medidas judiciales basadas en la Ley de Salud Mental. La locutora, sin embargo, manifestaba constantemente su deseo de regresar a su hogar en Caballito.
El último adiós en Buenos Aires
La trayectoria de Marita no se limitó a la locución; también fue una apasionada cantante de tangos con su espectáculo Maritango. Compartió escenarios con figuras como Héctor Larrea y Berugo Carámbula.
Su muerte cierra un capítulo de la historia de los medios argentinos, pero su voz permanecerá en la memoria colectiva de un país que la escuchó diariamente durante más de treinta años.

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