7 de julio de 2026

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​Dolor en el básquetbol: falleció Eduardo «Mono» Alagastino, ícono del arbitraje nacional e internacional

El histórico colegiado santiagueño, pionero de la Liga Nacional y referente indiscutido del referato sudamericano, falleció a los 77 años tras batallar contra una prolongada enfermedad. Su carisma y rigurosidad técnica dejaron una huella imborrable en el deporte de la provincia y del país.
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​El básquetbol argentino y santiagueño viste de luto. Este martes por la tarde, a los 77 años, falleció Eduardo «Mono» Alagastino, uno de los árbitros más emblemáticos y carismáticos en la historia de la disciplina. El deceso se produjo alrededor de las 15:00 horas en una clínica de la ciudad de La Banda, donde se encontraba internado tras afrontar una prolongada enfermedad, generando una profunda conmoción en el ambiente deportivo local y nacional.

​Nacido y criado en el tradicional potrero de los Taboada (actual barrio 8 de Abril), Alagastino construyó una trayectoria monumental de más de cuarenta años con el silbato. Inició su camino en el arbitraje provincial en 1972 y, apenas dos años después, en 1974, accedió al plano nacional, convirtiéndose en uno de los grandes pioneros de los primeros años de la Liga Nacional de Básquetbol (LNB). Su notable evolución técnica y su imponente presencia física lo llevaron a obtener la condición de árbitro internacional de la FIBA en 1980.

​A lo largo de su carrera, que se extendió hasta su retiro en 2007, el «Mono» dirigió finales decisivas en el país y controló encuentros de altísima relevancia en Sudamérica, Centroamérica y distintos rincones del mundo. En los rectángulos de juego nacionales, compartió cancha y administró justicia ante leyendas de la talla de Miguel Cortijo, Marcelo Milanesio, Héctor «Pichi» Campana, Eduardo Romano, Hernán Montenegro y el mismísimo Emanuel Ginóbili en sus primeros años. Asimismo, su impronta —definida por muchos como la de un verdadero «showman» por su personalidad inconfundible y honestidad implacable— lo llevó a ser designado en múltiples ediciones del Juego de las Estrellas.

​Fuera de los estadios, Alagastino se desempeñó durante gran parte de su vida como empleado del Poder Judicial de Santiago del Estero, actividad de la cual ya gozaba del beneficio de la jubilación, y tuvo un paso por la función pública como director de Deportes y Turismo de la Juventud provincial. En sus últimos años, distinguido como socio honorífico por la Asociación Argentina de Árbitros de Básquet, había manifestado en declaraciones periodísticas su decisión de no asistir con frecuencia a las canchas argumentando, con la sensibilidad de los grandes, que «le hacía mal estar del otro lado» y prefería resguardar la nostalgia de la acción.

​La partida de Eduardo Alagastino marca el fin de una era en el referato de la «Madre de Ciudades», pero consolida un legado imborrable de autoridad, respeto y amor por el juego que perdurará en la memoria de cada club y aficionado al básquetbol argentino.