La interna en el universo libertario sumó un capítulo de altísima temperatura. Karina Milei decidió desplazar a Patricia Bullrich de las reuniones de gabinete, disconforme y enojada por la fuerte presión pública que la senadora ejerció sobre el vocero presidencial, Manuel Adorni, a quien le exigió la presentación de su declaración jurada patrimonial, un asunto que mantiene en vilo y bajo hermetismo a la Casa Rosada desde hace más de dos meses.
Según fuentes gubernamentales, la hermana del presidente ya ejecutó la primera medida concreta: Bullrich no fue invitada a la reunión de gabinete del próximo lunes. Si bien la legisladora sí está confirmada para el encuentro de la mesa política del martes —reprogramado para la semana del 25 de mayo con el fin de disipar los coletazos del denominado Rufusgate—, la propia Bullrich ya les habría manifestado a sus pares que ese espacio de diálogo «no sirve para nada».
Este portazo a la senadora coincide con un clima de fuerte inestabilidad en Balcarce 50, donde Santiago Caputo y Martín Menem libran una batalla abierta que ha dejado al propio presidente Javier Milei en una posición incómoda.
»Ahora que se la banquen»
La reacción en el búnker de la exministra de Seguridad no se hizo esperar. Lejos de la sumisión de otros dirigentes que fueron eyectados del esquema de decisiones por la secretaria general, los colaboradores de Bullrich marcaron la cancha y advirtieron que ella «no es como (Ramiro) Marra ni los otros».
»Ella puso todo y ahora la maltratan al pedo; ahora que se la banquen. Es tiempista y no tiene nada que perder», lanzaron desde su entorno más cercano, anticipando que el desplante tendrá consecuencias políticas.
Dentro del oficialismo crece la preocupación de que Karina Milei deje excesivamente expuesto al jefe de Estado con tal de blindar a Adorni y al clan Menem, en una dinámica que algunos sectores catalogan como «autodestructiva».
El fantasma de un nuevo armado electoral
El castigo a Bullrich aceleró las especulaciones sobre un reordenamiento de piezas de cara al escenario electoral. En los pasillos de la política ya se habla de un posible entendimiento táctico entre Bullrich, «Las Fuerzas del Cielo» (el ala ligada a Santiago Caputo) y Mauricio Macri, configurando un contrapeso interno directo contra el ala que comanda Karina Milei. El vínculo entre Caputo y Bullrich no es menor: comparten terminales a través de operadores clave como Derek Hampton.
En el ecosistema oficialista aseguran que el horizonte de Bullrich apunta alto: consolidarse como el plan A del establishment económico o, en su defecto, convertirse en el plan B de Milei mediante un acuerdo electoral amplio. Este diseño incluiría un pacto con Mauricio Macri —quien casualmente este jueves reapareció criticando la falta de «equilibrio» del presidente—, ofreciéndole la Ciudad de Buenos Aires a cambio de respaldo en el armado nacional.
Con información de LPO

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