Aunque en el Gobierno persisten diferencias con distintos referentes eclesiásticos, en la Casa Rosada consideran que no es conveniente profundizar la confrontación en un momento de acercamiento diplomático con el Vaticano. Desde el entorno presidencial sostienen que Milei mantiene cuestionamientos hacia sectores de la Iglesia, a los que acusa de tener afinidad con el peronismo y de no reconocer los resultados económicos que exhibe la administración nacional, especialmente en relación con la reducción de los índices de pobreza.
Otro de los puntos de tensión surgió tras el Tedeum del 25 de Mayo, cuando el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, advirtió sobre el «terrorismo de las redes sociales», una expresión que el Presidente interpretó como una crítica directa a su estilo de comunicación en la plataforma X.
Pese a esas diferencias, el Gobierno optó por evitar nuevos enfrentamientos públicos y priorizar un clima de diálogo, con la expectativa de que la visita del papa León XIV fortalezca el vínculo institucional entre la Casa Rosada y la Santa Sede.
La estrategia oficial apunta a mostrar una imagen de mayor moderación frente a la Iglesia, sin renunciar a las diferencias ideológicas que el mandatario mantiene con parte del clero argentino.

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