Tras días de extrema tensión por el comportamiento de las cuencas hídricas, el Gobierno de la Provincia informó una leve mejoría en la situación de los ríos Dulce y Salado. El secretario del Agua, Ing. Sergio Saltz, precisó que, aunque se mantiene el monitoreo constante, los niveles de erogación tanto en el embalse de Termas de Río Hondo como en el Azud de Cruz Bajada (Salado) han comenzado a descender de forma paulatina
“Estamos empezando a respirar un poco más aliviados, pero no significa que el problema haya pasado”, aclaró Saltz en una entrevista exclusiva. El funcionario explicó que el fenómeno actual responde a una «creciente extraordinaria» que, según cálculos provisorios, tiene una recurrencia de 300 años; es decir, un volumen de agua que no se registraba en la región desde hace tres siglos.
El avance de la «punta del agua»
Pese al alivio en las zonas cercanas a los embalses, el secretario advirtió que la situación crítica se traslada ahora hacia el sur de la provincia. Por efecto de la gravedad, la masa hídrica que pasó por Capital y Banda el pasado fin de semana está comenzando a afectar a las poblaciones de departamentos río abajo.
“La punta del agua va avanzando hacia el interior. Estamos articulando con Desarrollo Social, Defensa Civil y todos los ministerios para asistir con maquinaria, medicación y centros de evacuados donde sea necesario”, detalló el ingeniero.
La Costanera: un escudo fundamental
Uno de los puntos destacados por Saltz fue el rol de la infraestructura urbana en la protección de la Capital. Según el funcionario, la obra de la Costanera fue la barrera que impidió que el Río Dulce anegara una vasta zona de barrios capitalinos.
“Si no hubiese estado la Costanera, es muy probable que toda la zona hasta la antigua traza se hubiese inundado. Hubiéramos tenido complicaciones enormes ante esta cantidad de agua sin precedentes”, sentenció, defendiendo la importancia estratégica de la obra ante eventos climáticos extremos.
Pronóstico y monitoreo por radar
Respecto al corto plazo, el funcionario llevó cierta tranquilidad al señalar que el sistema de radares meteorológicos conectados con Nación muestra núcleos de tormenta con descargas menores a los 20 milímetros en Tucumán (cuenca alta), lo cual es alentador para evitar nuevos picos en la cota.
No obstante, Saltz mantuvo la cautela: “La tecnología nos acerca a los aciertos, pero los pronósticos siguen siendo pronósticos. Un cambio de viento puede desviar una tormenta y descargar donde no estaba previsto”. Por el momento, la provincia continúa en estado de vigilancia operativa y asistencia directa a los damnificados en las zonas ribereñas.

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