El malestar por el rumbo económico del Gobierno se percibe de forma cada vez más extendida en la vida cotidiana. Sin embargo, este creciente descontento contrasta con una dirigencia política opositora que se muestra fragmentada e incapaz de encauzar la demanda colectiva, dejando a la ciudadanía prácticamente sin representación en la resistencia al ajuste.
Para comprender la complejidad de esta coyuntura, el Doctor en Filosofía Alejandro Auat brindó un profundo análisis en diálogo con Radio Exclusiva, donde abordó las causas estructurales que explican tanto la llegada de Javier Milei al poder como las consecuencias del actual programa económico.
Las raíces del fenómeno: hartazgo y la marca de la pandemia
De acuerdo con el análisis de Auat, la llegada de Milei a la presidencia no responde a un hecho aislado, sino a un proceso multicausal sustentado en una profunda decepción con la política tradicional:
- Decepción con los gobiernos previos: La acumulación de frustraciones durante las gestiones de Mauricio Macri y Alberto Fernández generó un desgaste terminal. El concepto de «la casta» caló con fuerza en el imaginario popular como respuesta al privilegio y al desencanto acumulado.
- El impacto sociocultural de la pandemia: Auat remarcó la necesidad de dimensionar el efecto transformador del aislamiento masivo, la virtualización de la vida cotidiana y la interrupción del trabajo, factores que alteraron la manera de pensar, sentir y percibir la realidad en la sociedad global.
Un modelo conocido, llevado al extremo
Respecto al programa que lleva adelante la actual gestión, el filósofo sostuvo que no se trata de una fórmula inédita, sino de una intensificación acelerada de modelos económicos ensayados en otros momentos históricos del país.
«El modelo neoliberal —o libertario— ya se venía probando desde la dictadura militar, después con el menemismo, el macrismo y ahora el mileísmo. Sin embargo, este no satisface las expectativas de romper con los privilegios, sino que busca destruir el Estado, lo que equivale a destruir la comunidad y lo común.»
— Dr. Alejandro Auat, en diálogo con Radio Exclusiva.
Auat advirtió que el Estado está integrado por servicios esenciales como la educación, la salud, la seguridad y la obra pública, y que su desmantelamiento conduce inevitablemente a la desesperación social. Asimismo, señaló que este proceso se ejecuta con niveles inéditos de «crueldad e insensibilidad», influenciado por poderes económicos supranacionales fortalecidos por la concentración de la riqueza a nivel global.
Frente a este panorama y ante el vacío que deja una oposición política desarmada, el descontento social continúa acumulando tensión en un escenario donde la ciudadanía busca, desde la memoria y la resistencia territorial, sus propios canales de expresión.

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