Cada 6 de abril se conmemora el Día Mundial de la Actividad Física, una iniciativa impulsada desde 2002 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de concientizar sobre la importancia de incorporar el movimiento en la vida cotidiana y combatir el sedentarismo.
La fecha busca promover hábitos saludables que contribuyan a prevenir enfermedades crónicas y mejorar tanto la salud física como mental.
En diálogo sobre este tema, el Dr. Héctor Trungellitti, especialista en cardiología infantil y medicina del deporte, destacó:
“Dedicarle un día a hablar de la actividad física ya refleja la importancia que tiene”.
El movimiento, un aliado del cuerpo
En los últimos años, la actividad física ha cobrado una relevancia creciente en el ámbito de la salud. Según explicó el especialista, existen evidencias contundentes de que el ejercicio es beneficioso para el organismo.
“El hecho de mantenerse en movimiento es saludable. Por ejemplo, la contracción de los músculos genera sustancias llamadas mioquinas, que son más de 80 o 100, y que producen beneficios en todos los órganos y sistemas del cuerpo”, señaló.
Estas sustancias tienen un rol clave en la prevención de enfermedades y en el buen funcionamiento general del organismo.
Sedentarismo: un riesgo silencioso
El médico fue contundente al referirse a los efectos de la inactividad:
“El ser humano ha nacido para moverse, quedarse quieto enferma”.
En ese sentido, advirtió que el sedentarismo es uno de los principales factores que favorecen la aparición de enfermedades crónicas como el sobrepeso, la obesidad, el asma y la diabetes, entre otras.
Actividad física para todos
Uno de los puntos más importantes que remarcó el especialista es que no existen excusas para no moverse. La actividad física puede adaptarse a cada persona, incluso en situaciones de enfermedad.
“No hay impedimento para que las personas con cualquier afección puedan hacer actividad física. Todo depende de adecuarla a cada caso”, explicó.
En este marco, destacó el valor de la llamada “actividad física espontánea”, que incluye acciones simples de la vida diaria como caminar al trabajo en lugar de utilizar transporte, subir escaleras o realizar tareas domésticas.
Movimiento en todas las etapas
El movimiento también es fundamental en contextos de recuperación. Desde pacientes internados en terapia intensiva hasta procesos de rehabilitación neurológica, la base del tratamiento suele ser la actividad física adaptada.
“Lo que más daño hace es no hacer nada. Para cualquier persona, siempre hay algo que se puede hacer”, concluyó el Dr. Trungellitti.

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