29 de octubre de 2026

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[Audio] La brecha entre el libreto oficial y la calle: la épica de las cifras macro vs. la recesión del comercio local

​Mientras referentes de La Libertad Avanza difunden datos de crecimiento e indicadores macroeconómicos en redes sociales, en Santiago del Estero la actividad mercantil enfrenta una persistente caída en las ventas, costos fijos en aumento y el cierre definitivo de locales.
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​El discurso oficial impulsado por los sectores que apoyan al Gobierno Nacional insiste en consolidar un relato de recuperación económica y ordenamiento fiscal. Días atrás, Ana Carino, dirigente de La Libertad Avanza y ex candidata a concejal en Las Termas de Río Hondo, compartió un estado de WhatsApp en el que destacaba una serie de indicadores favorables: récord histórico en exportaciones lácteas con 987 millones de dólares entre enero y julio, un crecimiento interanual del PBI del 2% en el segundo trimestre de 2026, la promulgación del acuerdo comercial Mercosur-Singapur, avances en infraestructura de defensa y compra de divisas por parte del Banco Central para alcanzar reservas brutas por 49.798 millones de dólares, además de asignaciones presupuestarias adicionales para centros de salud de alta complejidad como el Hospital Garrahan.

​Sin embargo, el cotejo entre la narrativa de los números nacionales y la economía de mostrador en la provincia expone una marcada disparidad. En un relevamiento realizado por Radio Exclusiva con representantes del comercio minorista y mayorista local, los testimonios coinciden en señalar que el consumo no repunta y que la pérdida del poder adquisitivo de los asalariados impacta directamente en la sostenibilidad del sector.

​Héctor Ciappino, propietario de un supermercado, advirtió que durante el mes de septiembre las ventas volvieron a registrar un terreno negativo. «A nivel ventas, la verdad que septiembre ha continuado la caída que venimos teniendo ya hace un tiempo. En reiterados reportajes dijimos lo mismo: nunca dejó de caer y este mes no fue la excepción. Creo que estamos un 5% abajo del mes anterior», sostuvo el empresario, remarcanado que la desproporción entre los altos costos fijos y los ingresos cada vez menores agudiza la crisis en el rubro alimenticio ante la falta de una mejora salarial.

​Por su parte, el sector de equipamiento para el hogar y bienes durables muestra un comportamiento heterogéneo pero orientado a la baja en términos generales. Óscar Jiménez, de la firma Maxihogar, detalló que si bien el segmento de movilidad (motos y bicicletas) mantiene niveles positivos interanuales empujado por nuevas marcas e iniciativas comerciales, el resto de los rubros como electrodomésticos, colchones y mueblería experimenta un retroceso promedio del 9% en unidades vendidas respecto al año pasado. «Tratamos de reacomodarnos, ofreciendo toda la financiación posible y saliendo a buscar a los clientes a sus propios negocios porque la caída está, aunque amortiguada por la venta de motos», explicó.

​El panorama resulta aún más severo en el rubro indumentaria y calzado, donde la contracción del gasto familiar golpea de lleno a los productos que no son de primera necesidad. Mariano, propietario de una zapatería de la capital provincial, graficó el nivel de parálisis que atraviesa el sector: «La gente primero compra comida, higiene y paga los impuestos; si le alcanza, compra un calzado o una prenda. Calzado y textil están paradísimos, prácticamente no se vende nada». El comerciante reveló además el impacto operativo que sufrió su estructura empresarial: «En mi caso he cerrado ya dos negocios y me he quedado con uno. Prácticamente no llegamos; si seguimos así hacia fin de año, vamos a tener que bajar las persianas de este también. Es una situación complicada como nunca antes se vio, ni siquiera en pandemia», concluyó.

​De este modo, mientras las placas digitales de la dirigencia oficialista celebran balances macroeconómicos y récords de exportación, la dinámica cotidiana del comercio santiagueño continúa supeditada a la recesión del mercado interno, la reducción del consumo masivo y la dificultad de los negocios de barrio para afrontar alquileres y tarifas energéticas.