14 de mayo de 2026

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​[Audio] Vecinos del barrio Borges denuncian «abandono» de la línea 110: esperas de una hora, inseguridad y mal estado de las unidades

En diálogo con Radio Exclusiva, una vecina de la Segunda Ampliación del nombrado barrio detalló el calvario diario de los usuarios frente a un servicio que califican de "deplorable". Aseguran que la falta de frecuencias los expone a robos en las paradas y critican la ausencia total de controles municipales.
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​La crisis del transporte público en Santiago del Estero no da tregua, y en el sector norte de la ciudad la situación parece haber llegado a un punto de no retorno. Vecinos del barrio Borges (Segunda Ampliación) manifestaron su hartazgo por las graves deficiencias de la línea 110, un corredor clave que atraviesa la capital de norte a sur.

​»Es una lucha diaria. Hemos llegado a esperar el colectivo hasta una hora», relató una vecina en una entrevista con el periodista Luis Crucianelli. La mujer explicó que la problemática se agrava durante los feriados y días laborales, afectando directamente a quienes deben cumplir horarios en el comercio o la administración pública.

​El «combo» de la precariedad

​Según el testimonio, el deficiente servicio no se limita solo a la demora de las frecuencias, sino que compone un escenario de vulnerabilidad para el vecino:

  • Inseguridad: Con el amanecer cada vez más tardío, los usuarios deben permanecer largos periodos en las paradas a oscuras, quedando expuestos a hechos delictivos en la zona.
  • Estado de las unidades: Describen un panorama «deplorable» puertas adentro de los coches, con asientos rotos y falta de higiene.
  • Costo vs. Calidad: Los usuarios cuestionan el valor actual del boleto, señalando que el precio no se condice con la calidad del servicio prestado ni con las distancias recorridas.
  • Falta de insumos: Ante el reclamo a los choferes, la respuesta suele ser recurrente: «no hay gasoil» o «las unidades están rotas».

​La ausencia de inspectores

​Uno de los puntos más críticos de la denuncia es la inexistencia de controles por parte del municipio. «Jamás se ve un inspector en las paradas ni en las puntas de línea controlando los horarios de salida. Directamente no existen», sentenció la vecina.

​A pesar de que circula una promesa oficial de que los controles comenzarían a implementarse a partir de mañana, reina el escepticismo en el barrio: «Ya no creemos. De nada sirve que venga un inspector si no hay una solución de raíz al problema del gasoil y el estado de los coches».

​Desde el centro vecinal confirmaron que ya se realizaron numerosas presentaciones ante la Dirección de Tránsito, pero hasta el momento, el silencio es la única respuesta para un sector de la ciudad que se siente, literalmente, a pie.