El Día de la Industria quedó marcado por una severa escalada en la tensión entre el Gobierno nacional y la Unión Industrial Argentina (UIA). Tras las duras declaraciones del vicepresidente de la entidad fabril, Guillermo Moretti, quien cuestionó abiertamente la gestión económica del Poder Ejecutivo, el presidente Javier Milei ordenó «vaciar» la presencia oficialista en el evento conmemorativo realizado en las instalaciones del laboratorio Elea.
La controversia se encendió cuando Moretti criticó sin rodeos al ministro de Economía, Luis Caputo, al señalar en declaraciones radiales que «estamos manejados por un endeudador, un trader que no sabe lo que es un torno», al tiempo que sostuvo que la gestión libertaria «no conoce el país ni tiene idea de lo que es una industria». Asimismo, el dirigente fabril denunció que las políticas vigentes promueven un proceso de desindustrialización.
Como respuesta inmediata a las descalificaciones, la Casa Rosada decidió replegar a sus funcionarios de mayor jerarquía. Aunque Javier Milei y Luis Caputo (de viaje en Estados Unidos) ya habían descartado su participación, el Ejecutivo dio la orden a último momento de dar de baja la asistencia del jefe de Gabinete, Diego Santilli, y del ministro de Salud, Mario Lugones. La representación del Gobierno quedó relegada únicamente al secretario de Industria, Pablo Lavigne.
Por su parte, el presidente de la UIA, Martín Rappallini, adoptó un tono institucional pero firme en su discurso. Si bien buscó matizar la postura más tajante de su vicepresidente, reclamó que «la economía no puede medirse solamente por la evolución de la inflación» y pidió frenar las agresiones hacia el sector productivo, advirtiendo sobre el impacto que genera la apertura de importaciones sobre los costos internos.
Con información de LPO

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