En una entrevista punzante brindada a Radio Exclusiva, Ramón Canseco, integrante del gremio de la Asociación Bancaria, lanzó duras críticas contra la actual conducción del Banco Nación y los funcionarios del gobierno de Javier Milei, tras conocerse la asignación de créditos hipotecarios por montos que superan los 500 millones de pesos a jóvenes vinculados al entorno oficialista.
Para Canseco, este accionar no es una novedad, sino la repetición de una «estrategia histórica» que busca el desmantelamiento de las instituciones estatales. «Cuando se habla de privatizar, lo que buscan primero es vaciar la institución, desprestigiarla y después entregarla para justificar que lo que está en manos del Estado no sirve», explicó el dirigente, comparando la situación actual con los créditos otorgados a la empresa Vicentín durante la gestión de Mauricio Macri.
Una «bofetada» a la sociedad
El referente bancario calificó la situación como «obscena», especialmente en un contexto donde el Estado Nacional ha paralizado la construcción de viviendas sociales en todo el país. Según Canseco, mientras el ciudadano común enfrenta una crisis habitacional sin precedentes, los «adalides» del gobierno acceden a sumas desorbitadas bajo el amparo del poder.
»Parece una aberración tan grande y una bofetada injusta a un pueblo que los votó y confió en su palabra. Dijeron que venían a limpiar a la casta y resulta que son peores que la casta anterior», enfatizó.
Entre la legalidad y la amoralidad
Al ser consultado sobre la naturaleza de estas transacciones, Canseco fue tajante al definirlas como un acto amoral. Si bien reconoció que pueden existir «artilugios» técnicos para justificar las carpetas crediticias desde lo legal, señaló que la exclusividad de estos beneficios rompe con cualquier principio ético.
»Distinto sería que se hubiera abierto una línea hipotecaria para que todo trabajador pudiera acceder según sus ingresos. Pero estos créditos son casi exclusivos para gente relacionada con el poder», denunció.
Finalmente, el gremialista mostró su indignación ante casos específicos, como el de un joven de 24 años beneficiado con casi 500 millones de pesos. «Portar un apellido no debería significar tener la llave maestra para abrir la caja fuerte del Banco Nación. Es una aberración que está fuera de toda ética y normalidad», concluyó.

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