24 de junio de 2026

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[Audio] Pese a la desaceleración, Argentina continúa segunda en el ranking inflacionario de la región

Con una suba de precios del 2,6% en mayo, Mariano Parnás señaló que el principal desafío sigue siendo recuperar el poder adquisitivo y reactivar el consumo.
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La publicación de los datos oficiales del Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondientes a mayo volvió a encender las alarmas sobre la situación macroeconómica del país. Con un registro del 2,6% mensual, difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), Argentina se consolidó como el segundo país con mayor inflación de América Latina, sólo por detrás de Venezuela.

El indicador confirma que el país continúa inmerso en una dinámica de alta inflación y se mantiene alejado de la realidad que atraviesan la mayoría de las economías de la región. En el contexto latinoamericano, Venezuela encabeza desde hace años el ranking inflacionario, una situación que desencadenó una profunda crisis económica y social que empujó a millones de ciudadanos a emigrar en busca de mejores oportunidades.

En diálogo con Exclusiva, el economista Mariano Parnás remarcó que Argentina y Venezuela representan una «excepcionalidad» a nivel mundial, al ser los únicos países que han registrado una inflación superior al 20% anual durante diez años o más.

«Este fenómeno fue prácticamente erradicado en la mayoría de las economías del mundo. Incluso después de la pandemia y de la guerra entre Ucrania y Rusia hubo un rebrote inflacionario, pero las políticas aplicadas permitieron controlarlo rápidamente», explicó.

Si bien reconoció que durante la actual gestión se logró desacelerar el ritmo de aumento de los precios, Parnás señaló que la Argentina todavía se encuentra lejos de los niveles promedio de inflación tanto de América Latina como del resto del mundo.

Respecto a las expectativas para los próximos meses, indicó que desde el Gobierno existen distintos discursos sobre los plazos para alcanzar una inflación cercana a cero. Recordó que inicialmente el presidente Javier Milei había planteado ese objetivo para mediados de este año, aunque luego se atribuyeron las demoras a factores transitorios como las subas de la carne, los combustibles y las tarifas.

«Hoy se habla de un camino más largo hacia la desinflación y se ponen como ejemplos a países como Uruguay o Perú, pero sin establecer plazos concretos. Eso genera incertidumbre», sostuvo.

El economista consideró que la inflación sigue siendo el principal problema estructural de la economía argentina, ya que provoca atrasos cambiarios, posteriores devaluaciones y ciclos recesivos que terminan retroalimentando el proceso inflacionario.

Asimismo, explicó que la persistencia de elevados niveles de inflación deteriora rápidamente el poder adquisitivo de la moneda y genera una carrera entre salarios y precios, en la que los ingresos suelen quedar rezagados.

«El problema central es terminar con la inflación. Esa fue la principal promesa de Javier Milei y con esa vara también habrá que evaluar los resultados de su gestión. Mientras tanto, el consumo continúa resentido porque el poder de compra de las familias se diluye frente a la suba de precios», concluyó.