El Gobierno de los Estados Unidos puso en marcha un nuevo esquema de tarifas aduaneras que afectará a un grupo de 60 países, dentro del cual quedó incluida la Argentina. La medida, confirmada por la Oficina del Representante Comercial (USTR), establece una alícuota general de entre el 10% y el 12,5% a los bienes importados por la potencia norteamericana.
El nuevo marco regulatorio responde a una estrategia legal de la Casa Blanca para reestructurar su política proteccionista. Luego de que la Corte Suprema estadounidense invalidara a comienzos de año la imposición de aranceles globales indiscriminados, la administración apeló a las investigaciones contempladas en la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974. Bajo este argumento, Washington sanciona a las economías por considerar insuficientes sus marcos de fiscalización sobre el trabajo forzado en las cadenas de producción.
En el caso argentino, los productos destinados al mercado estadounidense afrontarán una tasa base del 10%. Sin embargo, la resolución técnica habilita un mecanismo de exenciones sectoriales. Aquellos rubros comerciales que demuestren adhesión estricta a los compromisos internacionales y normativas de trazabilidad laboral podrán quedar al margen del gravamen adicional.
Desde los sectores exportadores nacionales se sigue de cerca la publicación de las listas de posiciones arancelarias beneficiadas, en un escenario donde la previsibilidad del comercio bilateral resulta determinante para mantener la fluidez de los despachos hacia el país del norte.
¿Cómo afecta esta medida a la Argentina?
- Mayor costo de exportación: Los productos argentinos que ingresen al mercado estadounidense deberán afrontar un arancel base del 10%, lo que encarece su colocación y reduce la competitividad frente a competidores locales o de países exentos.
- Excepciones y régimen bilateral: Aunque la alícuota general se fija en el 10%, el borrador de la resolución contempla exenciones específicas para determinados sectores o productos de la Argentina. Aquellas industrias o bienes que acrediten el cumplimiento estricto de estándares sobre trabajo forzado o que estén amparados en acuerdos bilaterales recientes podrán quedar eximidas o recibir tratos preferenciales.
- Impacto en sectores clave: Sectores exportadores tradicionales hacia EE. UU. (como alimentos, derivados agroindustriales y materiales manufacturados) deberán monitorear la reglamentación sintonizada del USTR para certificar sus cadenas de valor y aplicar a los beneficios de excepción
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