En la jornada de este jueves 30 de abril de 2026, el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona vivió uno de sus momentos más dramáticos con la continuación de la declaración testimonial de Verónica Ojeda. Tras la suspensión de la audiencia del pasado martes por fallas técnicas, la expareja del «Diez» regresó al banquillo de los testigos en los Tribunales de San Isidro para lanzar duras acusaciones contra los profesionales de la salud imputados.
«Era una secta»
Visiblemente quebrada, Ojeda describió ante los jueces Alberto Gaig, Pablo Rolón y Alberto Ortolani un esquema de manipulación diseñado para aislar a la familia. «A las hijas les decían una cosa y a mí otra para que no estemos unidos. Era una secta, gente podrida que quería sacarle cosas a Diego», denunció entre lágrimas.
El punto de mayor tensión ocurrió cuando se reprodujeron audios del psicólogo Carlos Díaz y el neurocirujano Leopoldo Luque. Al escuchar a Díaz referirse a ella de forma despectiva en las grabaciones, Ojeda estalló al grito de «¡Asesinos hijos de puta!», mirando fijamente al imputado en la sala.
Denuncia por condiciones inhumanas
La testigo fue contundente al describir la vivienda de Tigre donde Maradona pasó sus últimos 15 días, calificándola como un «desastre» y un «mamarracho». Según su relato, el lugar no contaba con la aparatología médica mínima necesaria:
- Falta de higiene: «Había un olor terrible, mucha suciedad y olor a pis», detalló.
- Baño improvisado: Denunció que en la habitación (que originalmente era un playroom) le colocaron una pelela (baño químico) porque el baño de la planta baja no era apto para asearse.
- Estado físico: Recordó haber visto a Diego el 18 de noviembre, una semana antes de su muerte, «desfigurado, inflamado y enojado».
Pruebas clave
Durante la audiencia, el tribunal aceptó la incorporación de un audio de 1 hora y 45 minutos propuesto por la querella. Se trata de una grabación de la reunión en la Clínica Olivos donde se decidió la externación de Maradona, material que podría ser vital para determinar la cadena de responsabilidades en lo que la fiscalía caratula como homicidio simple con dolo eventual.
«Mi hijo sigue padeciendo, llorando. Él necesitaba estar con su papá», cerró Ojeda, exigiendo justicia por la muerte del ídolo ocurrida el 25 de noviembre de 2020.

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