Las poquísimas personas que penetran en la intimidad del presidente y que lo conocen en su faceta más privada -desde su hermana Karina hasta figuras como Lilia Lemoine o Sandra Pettovello– lo saben bien: Javier Milei tiene momentos en los que prefiere aislarse de todo, estar solo. Es, frecuentemente, un ermitaño que no tendría problema de mantenerse lejos de la vida en sociedad. Eso explica, en parte, por qué dosifica al máximo las caminatas proselitistas en campaña, por qué pasa largas horas en los hoteles durante los viajes oficiales, y por qué insiste en que su futuro está en el campo, con sus perros y sus libros. “Tiene ciclos. Hay momentos donde se mete muy para adentro, incluso con aquellos que somos su ‘adentro’”, cuenta alguien que lo conoce a la perfección.
Esa faceta explica también los nueve días en los que Milei permaneció sin agenda pública, con la red social X como única ventana al mundo. Recibió a ministros y a economistas en Olivos, pero no salió de allí. Rompió el aislamiento el lunes para el acto oficial por el aniversario del paso a la inmortalidad de José de San Martín. Allí dejó una frase muy profunda: “Si la libertad no muestra sus frutos, que son el bienestar y la prosperidad económica, la ciudadanía se olvida de su valor”. El mensaje habla de cómo él analiza el momento crítico que está atravesando su Gobierno. Da cuenta de que Milei tomó nota del descontento que exhiben las encuestas.
Bajo la óptica del Presidente hay dos caminos posibles. Podría recuperar el apoyo popular a su proyecto (con un tímido repunte del poder adquisitivo que renueve la tolerancia social) o podría terminar su estadía en la Casa Rosada como un gran incomprendido. Puede ganar o puede perder en 2027. Lo que no va a hacer es un viraje en el programa económico.
“Este Gobierno gira sobre un eje fijo que es el modelo de Milei. La política, la comunicación y la gestión de los ministerios se mueve en función a ese modelo”, sentenció un importante funcionario de la Casa Rosada.
Según señalaron altas fuentes oficiales, el jefe de Estado escribió de puño y letra el discurso que pronunciará este mediodía. Explicará su visión del crecimiento económico, las desregulaciones de Federico Sturzenegger, la trascendencia del progreso tecnológico, la apertura de mercado, su objetivo de baja de impuestos y la situación del riesgo país. El menú retórico habitual, aunque en una instancia clave: es un Milei que sale del encierro para convertirse en el principal cruzado de su batalla cultural.
Cabe aquí hacer una digresión. Los discursos de Milei tienen en general dos formas de producción. La mayoría de las veces, el texto está a cargo de Santiago Caputo y su equipo donde talla fuerte Julián Hampton, uno de los consultores del semillero de Move Group que es también el responsable de analizar las encuestas. En esos casos, Milei hace retoques posteriores. Pero hay muchas ocasiones en las que escribe primero Milei. En esos casos suele haber una curaduría de su equipo de discurso, pero son intervenciones mínimas.
Como sea, el presidente hizo propias, sin ediciones, las palabras del último feriado sobre la paciencia de la ciudadanía a la espera de “el bienestar y la prosperidad económica”.
Cabe recordar que en abril, Luis Caputo dijo que el 2027 sería “un paseo en el parque” y prometió “los mejores 18 meses de la historia”. Milei, por su parte, aseguró: “Vamos a ser Alemania, es irreversible”. Era un Gobierno de tono magnánimo y sobrador, con “domadas” a periodistas, economistas y dirigentes políticos afines y opositores.
En los últimos días se coronó un tímido cambio de tono. El titular del BCRA, Santiago Bausili, reconoció que la economía está creciendo más despacio de lo que esperaba. Y Caputo admitió: “No estamos bien pero vamos bien”.
Uno de los colaboradores que piensa la estrategia oficial en redes sociales definió la nueva línea discursiva: “Podemos contar el riesgo de que vuelva el pasado. Podemos prometer un futuro mejor. Pero no podemos relatar un presente que la gente no palpa”.
Si el Gobierno comenzó a asumir en su relato el descontento social, Patricia Bullrich, la “mileísta crítica”, fue mucho más allá. En una entrevista días atrás, habló del “momento áspero” que ella percibe en la calle. Y ayer se desmarcó con un mensaje mucho más denso. “El rumbo es el correcto. Lo que necesitamos ahora es más velocidad en los resultados para lograr que el cambio se sienta en la vida cotidiana. Que llegue a las familias. Que llegue a las empresas. Que llegue a cada argentino”, escribió la senadora en X en un mensaje que luego corrigió y cambió por una versión más moderada.
Más o menos edulcorado, el mensaje de Bullrich es de gran significación política: hasta acá ella había marcado diferencias institucionales (con el caso Adorni), ahora cuestiona el corazón del proyecto oficial que es económico.
Bullrich no es la única que le toma la temperatura a la gente común. En los últimos días un referente importante del oficialismo se aprestaba a tomar un vuelo en Aeroparque y evitó el concurrido free shop. “Antes nos saludaban los fanáticos y los cholulos. Ahora ya no hay cholulos con nosotros. Está más hostil”, reconoció en la intimidad.
Matemática electoral
Con este escenario económico, en el Gobierno tienen clara la matemática electoral. Todos se basan en la premisa de la polarización: están convencidos de que no habrá espacio para una tercera vía, aun cuando en el círculo rojo se habla de outsiders y alternativas que puedan capitalizar lo que el estudio de UBA Pulsar calificó como los “ningunistas”, aquellos que no se sienten representados ni por el kirchnerismo ni por Milei. “Olvidate, no importa lo que digan las encuestas ahora, la elección se va a polarizar”, dijo a Infobae un alto funcionario del Gobierno.
Un consultor que orbita en el oficialismo lo analizó así: “Hoy los dos polos, Milei y Kicillof, cosechan más de 30 puntos. Eso impide que crezca el pasto al lado. Porque al fin de cuentas todavía hay una parte que puede votar a Milei tapándose la nariz solo para que no vuelva el kirchnerismo. Por eso el Gobierno hoy debería prenderle velas a Kicillof. Milei y él se necesitan mutuamente”. Y admitió: “Acá el problema es si Milei cae por debajo de los 30 puntos. Porque eso va a hacer que Milei deje de ser una opción realista. Y ahí lo más probable es que se fragmente la centroderecha”.
Hay quienes leen en ese tuit de Patricia Bullrich la amenaza a ese desgajamiento por derecha, ¿Será cierto que semanas atrás, cuando ella era bombardeada por fuego amigo en el Gobierno, abrió una vía de diálogo directa con Mauricio Macri? En PRO siempre lo negaron.
Por lo pronto, el acuerdo electoral entre La Libertad Avanza (LLA) y los amarillos está verde. Se rompió el hielo entre los Milei y Macri y se creó un ámbito de negociación. Pero ninguna de las partes quiso entrar en la espinosa letra chica. Tan lejos está el entendimiento que aún sabiendo que la llave para destrabar el acuerdo está en la Capital Federal, Karina salió ayer a caminar la ciudad con su lugarteniente porteña, Pilar Ramírez.
Macri todavía tiene serias dudas del camino a seguir en 2027. “Mauricio sigue dando vueltas. Ahora dice que la gente en la calle está mal… Está difícil, hay que amasarlo lento”, dijo a este medio uno de sus interlocutores. El expresidente habilitó a su exministro de Economía, Hernán Lacunza, a que caminara como precandidato. Su eventual postulación genera natural alarma en la Casa Rosada: aún si cosechará una intención de voto marginal su postulación le resta a LLA. Y si en la antesala de la temporada electoral las encuestas exhiben a un Milei por debajo de los 30 puntos, todo el Gobierno entraría en zona de riesgo.
Diferencias de timing
Con este nivel de incertidumbre política, Santilli se mueve activamente para afianzar lazos con los potenciales aliados de la Casa Rosada, tanto de PRO, como de la UCR -tiene diez votos clave en el Senado- como los gobernadores del norte y de la cordillera. El objetivo de mínima es el apoyo en el Congreso a proyectos clave, como la reforma de la Carta Orgánica del BCRA. El de máxima, la suspensión de las PASO (cerca de Milei dicen que la intención es resolver este asunto en septiembre). Y el bonus track implicaría algo más: cerrar una alianza electoral amplia detrás de la candidatura de Milei. Lo que puertas adentro, Santilli bautizó como “la avenida electoral” en la que se va a mover el Gobierno en 2027.
“El Gobierno ya puso las cartas sobre la mesa con el proyecto de Ley de Reforma Política. Ahora la UCR y Pro tienen que decir qué es lo que quieren. Si no se cierra con ellos, no hay número base para eliminar las PASO”, reconoció un funcionario a Infobae.
En la mesa política persiste un debate interno sobre la velocidad que deben tener los acuerdos. Es una pelea de larga data en el oficialismo y el motivo de principales roces entre sus integrantes. Un grupo cree que hay que hacer concesiones pronto y sellar los acuerdos de forma prematura para cristalizar un camino de mayor gobernabilidad al 2027 (ahí se ubican, por caso, Bullrich y Santiago Caputo). Los Menem, en cambio, quieren especular hasta el final.
De hecho, mientras que Santilli iba zurciendo acuerdos con los gobernadores con extrema paciencia (logró un subsidio en la tarifa de electricidad para las provincias de calidad, algo impensado para el mileísmo, y ayer recibió a Rolando Figueroa de Neuquén), Eduardo “Lule” Menem le bajó la orden a su tropa de prender los motores del armado territorial en todos los distritos. “La instrucción es que mostremos los dientes hasta febrero”, dijo un colaborador que trabaja bajo las órdenes del brazo político de Karina Milei.
Los Menem ya no dicen abiertamente que pintarán el país de violeta. Pero quieren competir en buena parte de los distritos. “Si nos comparamos con el año pasado estamos mucho mejor: hay estabilidad financiera, tenemos muchas más manos en el Congreso y tenemos el ancho de espadas. Porque el gran elector de 2027 es Javier Milei”, dicen en esa tribu. Las discrepancias tácticas de la mesa política son notorias.
Cerca de Milei aseguran que, más allá del anuncio de habilitar préstamos en dólares para las empresas no exportadoras, no se preparan nuevas medidas para promover la reactivación económica. “No habrá correcciones, la expectativa es que lleguemos con mejor poder adquisitivo en la calle para la elección. Por eso eliminar las PASO también nos daría más tiempo. También es clave que no haya otro cisne negro. Que no haya otro Adorni”, dijo un importante asesor de Balcarce 50.
Por estas horas, en la Casa Rosada cuidan al máximo que no salpique al Gobierno el caso que conmueve a Bolivia y que tiene al consultor digital y político Fernando Cerimedo, detenido como presunto autor intelectual del intento de homicidio de la activista Nadia Beller. En octubre Milei tiene previsto participar de la Hispanic Gala de Washington, un evento de la derecha latina que le dará apoyo político a Donald Trump. El maestro de ceremonias de esa cumbre será Javier Negre, el empresario de medios que fue -al menos hasta principios de este año- socio de Cerimedo en La Derecha Diario. “Negre es solo el moderador de la charla. Cerimedo tampoco es organizador de ese evento”, subrayan en Balcarce 50.
Cerimedo forma parte del amplio elenco de personas que integraron la mesa chica de LLA, amasaron cierto poder y luego fueron expulsados del espacio. Gracias a su experiencia en Brasil con la familia Bolsonaro y en Argentina con Milei, trabajó para otros países de la región (Chile, Honduras y finalmente Bolivia). Logró escalar su negocio a nivel regional y replicar el modelo de asesor todopoderoso sin cargo en la administración de Rodrigo Paz. Hoy en la Casa Rosada lo desconocen completamente.
Antes de volver a ponerle el cuerpo a sus alianzas de derecha en el continente, Milei debe ocuparse del plano doméstico. Se espera que su discurso de este mediodía marque el pulso de su mensaje económico del próximo año, el último de su mandato antes de volver a someterse en las urnas. Todo indica que hoy Milei volverá a ser hiper técnico y ortodoxo. No va a cambiar. Lo saben desde Karina hasta los Menem pasando por Bullrich y Santilli. Todos ellos se juegan su devenir político en 2027. Pero el Presidente juega otro partido: el de la batalla cultural.

Más historias
“Jugamos como pudimos”: Coudet analizó el empate de River ante Independiente Santa Fe
Militar el orgullo: Carlos Jáuregui, el pionero del activismo LGBTIQ+ en Argentina
Los Leones golearon 7-1 a Nueva Zelanda y avanzaron a la segunda fase del Mundial de hockey