28 de julio de 2026

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Casi un cuarto de los trabajadores asalariados en Argentina no come durante su jornada laboral, según un informe de la UCA

Un estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA-UCA) reveló que el 23% de los asalariados no realiza ninguna comida mientras trabaja y que el 83,5% limita la calidad o cantidad de sus alimentos por razones económicas. La falta de infraestructura, la escasa contribución patronal y las desigualdades regionales condicionan de manera directa la nutrición y el bienestar de los empleados.
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Un nuevo estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Pontificia Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA), elaborado junto a Edenred, analiza en profundidad las prácticas alimentarias, las condiciones edilicias y la comensalidad de la población asalariada del país. Los datos reflejan que la alimentación laboral se encuentra fuertemente estratificada y atravesada por desigualdades territoriales, de ingresos y de escala empresarial.

Privación económica y hábitos en el trabajo

Aunque el 77,4% de los trabajadores acostumbra comer durante el horario laboral, existe un 22,6% que no lo hace de manera habitual. Esta situación afecta en mayor proporción a los adultos mayores de 45 años, a empleados del sector público y a quienes residen en el Noreste Argentino (NEA), donde la cifra de trabajadores que no comen alcanza al 50,1%.

El factor económico juega un rol determinante en lo que se consume cotidianamente. Según el relevamiento, más de la mitad de los asalariados (56,2%) debió saltear comidas o elegir opciones menos nutritivas debido a limitaciones financieras, y un 83,5% restringió la cantidad o calidad de sus alimentos por el mismo motivo. Tan solo un 16,5% de los trabajadores encuestados se encuentra libre de algún tipo de privación o restricción alimentaria.

Infraestructura deficiente y falta de apoyo empresarial

El informe pone de relieve las condiciones materiales en las que se desarrollan los almuerzos o pausas gastronómicas:

  • Lugar de consumo: El 41,5% de los asalariados almuerza directamente en su escritorio o puesto de trabajo, un 38,9% utiliza el comedor de la empresa, y el resto recurre a espacios públicos, restaurantes o a su propio hogar.
  • Equipamiento disponible: Un 13,7% de los trabajadores no dispone de ningún tipo de equipamiento básico (como heladera o microondas) en su ámbito laboral, lo que dificulta la conservación o calentamiento de comida casera.
  • Aporte del empleador: El 55,6% de los trabajadores no recibe ninguna contribución monetaria ni en especie por parte de su empleador para cubrir sus gastos de alimentación. En contraste, en el sector privado el acceso a algún beneficio abarca al 49,6%, mientras que en el sector público desciende al 32,2%.

Comensalidad y pausa laboral

La forma en que se comparte la mesa también refleja transformaciones sociolaborales. Si bien el 61,8% almuerza acompañado por colegas de trabajo, un 32,3% come en soledad. Esta última cifra se dispara al 77,0% entre quienes se desempeñan bajo la modalidad de teletrabajo o empleo remoto.

En relación con el descanso, un 26% de la población asalariada enfrenta dificultades para tomar una pausa regular destinada a alimentarse, siendo los trabajadores con menores ingresos y aquellos que se desempeñan en el sector público los más perjudicados.

Salud y expectativas de cambio

El impacto de estas condiciones en la salud pública es evidente: el 23,1% de los asalariados presenta obesidad (IMC > 30), observándose una prevalencia superior en contextos de menor infraestructura y mayores niveles de privación.

Frente a este escenario, existe una demanda extendida por mejoras en el entorno de trabajo. El 80,4% de los encuestados se mostró a favor de recibir un aporte o beneficio alimentario por parte de sus empleadores, valoración que escala al 91,5% en aquellos sectores que actualmente atraviesan vulnerabilidad alimentaria. Asimismo, un 76% considera que realizar una pausa adecuada fuera del espacio estricto de trabajo redundaría en un impacto positivo para su salud y bienestar general.

Informe completo