22 de agosto de 2026

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Estudiantes santiagueñas imaginaron una solución al calor y ganaron un concurso de nanotecnología de la UNSE

Cuatro alumnas del Colegio San Francisco obtuvieron el primer puesto en un certamen organizado por el INBIONATEC tras diseñar una propuesta conceptual que utiliza nanopartículas para mitigar las altas temperaturas en las viviendas.
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La experiencia de cuatro estudiantes del Colegio San Francisco se convirtió en una muestra concreta de uno de los objetivos que la Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE) busca fortalecer: acercar a los jóvenes a la investigación, despertar vocaciones científicas y generar espacios para que puedan pensar soluciones innovadoras a problemáticas de su entorno.

Justina Barraza, Agustina Gómez, Angeline Meyer y Romina Ledesma, estudiantes de quinto año A, acompañadas por la docente Fátima Villalba Varas, obtuvieron el primer premio del concurso “Ciencia Santiagueña en Nanoescala para desafíos regionales”, organizado por el Instituto de Bionanotecnología del NOA (INBIONATEC), de doble dependencia UNSE-CONICET, en el marco de sus diez años de trayectoria.

La propuesta consistió en la elaboración de un reel en el que los participantes debían identificar una problemática vinculada con el ambiente, la salud, la producción o la ciencia de los alimentos y plantear una posible solución o línea de investigación.

Las estudiantes eligieron abordar una problemática especialmente cercana a la realidad santiagueña: las altas temperaturas. Después de analizar distintas alternativas, entre ellas propuestas relacionadas con el dengue y la protección solar para trabajadores rurales, se inclinaron por una idea basada en nanotecnología.

“NANOESCUDO” CONTRA EL CALOR

El proyecto, denominado “Nanoescudo”, propone imaginar una pintura o recubrimiento para paredes y techos elaborado con nanopartículas de dióxido de silicio y dióxido de titanio, con el objetivo de contribuir a mantener más frescos los ambientes.

“Sabemos que mucha gente aquí en Santiago no tiene recursos para comprar un aire o un ventilador y hemos pensado en esta idea para esa gente que vive en el interior, para que de una manera más fácil les permita tener su vivienda más fresca”, explicó Agustina en diálogo con Radio Universidad.

Para llegar a la propuesta final, las estudiantes investigaron estudios publicados por distintas universidades y buscaron información sobre las propiedades de ambos materiales. A partir de esos antecedentes imaginaron cómo podrían utilizarse en un recubrimiento capaz de reflejar parte de la radiación solar.

El proyecto todavía se encuentra en una etapa conceptual y requeriría el acompañamiento de investigadores para avanzar hacia su desarrollo y validación. Sin embargo, las jóvenes ya piensan en continuar trabajando sobre la propuesta y presentarla en futuras ferias de ciencias.

“Ha sido una muy linda experiencia participar y poder ser parte. Más allá de las dificultades que hemos pasado para hacer el trabajo, nos ha puesto muy felices ver que nuestro proyecto tenga frutos”, señalaron.

INVESTIGAR 

Uno de los aspectos centrales de la experiencia fue el proceso que atravesaron las estudiantes para llegar al proyecto. El concurso no les planteó encontrar una respuesta definitiva, sino observar una problemática, investigar, formular una propuesta y comunicarla.

En ese recorrido, la inteligencia artificial se convirtió además en una herramienta para representar visualmente conceptos complejos. Las jóvenes utilizaron distintas herramientas de IA para mostrar en el reel el funcionamiento de las nanopartículas, desde la escala molecular hasta su aplicación sobre las paredes y techos de una vivienda.

La docente Fátima Villalba Varas destacó especialmente ese aspecto. “Las chicas me han sorprendido con el video. Han podido plasmar toda la idea, porque no es lo mismo explicar cómo se usan las nanopartículas o qué función tiene cada una, que mostrarlo visualmente”, sostuvo.

Para la docente, el reconocimiento obtenido frente a otros colegios e instituciones representa también un motivo de orgullo y una muestra de la importancia de generar este tipo de oportunidades para los estudiantes.

CUANDO LA CIENCIA SALE DE LOS LABORATORIOS

El vínculo con el INBIONATEC comenzó antes del concurso. Las estudiantes tuvieron la posibilidad de visitar las instalaciones del instituto, recorrer sus laboratorios y conocer las investigaciones que llevan adelante investigadores y becarios.

La experiencia les permitió descubrir una realidad que, según contó la docente, hasta ese momento muchas desconocían: que en Santiago del Estero existen espacios donde se desarrolla investigación científica de alto nivel.

“Me decían que nunca imaginaban que había un instituto que podía hacer este tipo de trabajo”, relató Villalba Varas, quien destacó la importancia de que los jóvenes puedan conocer los laboratorios, observar los equipos y dialogar con quienes trabajan allí.

En ese sentido, consideró que estas iniciativas deberían sostenerse en el tiempo. “Estaría bueno que se siga haciendo año a año, que no sea solamente por el marco de los diez años, sino que quede también como una visita anual para las distintas instituciones, para que los alumnos se motiven, conozcan, que también se puede generar ciencia aquí en Santiago del Estero”, sostuvo.

La propuesta se vincula con uno de los objetivos que el INBIONATEC viene impulsando durante su décimo aniversario: mostrar a la comunidad la investigación que se realiza en la provincia y despertar nuevas vocaciones científicas.

PRIMER PASO HACIA LA UNIVERSIDAD Y LA INVESTIGACIÓN

La experiencia tuvo además un impacto particular en Justina, quien ya decidió continuar sus estudios en un área vinculada con la ciencia.

Su interés comenzó con las Olimpiadas de Biología y luego se amplió hacia la bioquímica, la biotecnología y otras disciplinas. Actualmente se prepara para ingresar a la UNSE.

“Ganar este concurso ha sido como un impulso. He pensado que, si me va bien en esto, tal vez más adelante, en diferentes proyectos que se me presenten durante la carrera, también me puede ayudar con el tema de la investigación”, contó.

Así, el concurso organizado por el INBIONATEC deja un resultado que va más allá del premio. Una problemática cotidiana se transformó en una pregunta científica; una idea escolar se convirtió en un proyecto y una experiencia de aprendizaje abrió, para algunas de sus protagonistas, la posibilidad de imaginar un futuro ligado a la investigación.

En ese camino, la UNSE aparece como un espacio capaz de acompañar ese proceso: acercando sus laboratorios y sus investigadores a las escuelas, promoviendo el interés por la ciencia y mostrando a las nuevas generaciones que también desde Santiago del Estero se puede estudiar, investigar e imaginar soluciones para los desafíos de la región.