Usar muchas alarmas para despertar es un hábito cada vez más común, pero la psicología ya puso el foco en sus efectos. Lo que parecía una solución para ganar unos minutos más terminó convirtiéndose en una señal clara de cómo está funcionando o fallando tu descanso.
Especialistas en sueño coincidieron en algo clave: no solo importa cuánto dormiste, sino cómo te despertás. Y ahí es donde entran en juego esas múltiples alarmas que interrumpen el descanso una y otra vez.
Según un estudio del sistema de salud Mass General Brigham, que analizó más de tres millones de noches de sueño, el 56% de las personas usa la función de “posponer” o programa varias alarmas seguidas. Un dato que encendió alertas en la comunidad científica.

Qué significa realmente usar muchas alarmas para despertar
Desde la psicología del sueño, este comportamiento no es casual. Está relacionado con una mezcla de factores emocionales, hábitos y hasta estrés acumulado.
Cada vez que suena una alarma, el cerebro inicia el proceso de despertar. Pero al volver a dormirse, ese ciclo se interrumpe. El resultado: un despertar incompleto, repetido varias veces. En términos simples, no descansás más, descansás peor.
Además, este patrón también refleja:
- Dificultad para levantarse a la primera señal
- Sensación constante de cansancio acumulado
- Falta de descanso reparador
- Posible desorden en los horarios de sueño
El fenómeno detrás: la inercia del sueño
Uno de los conceptos más importantes para entender este hábito es la llamada inercia del sueño.
Se trata de ese estado de confusión, lentitud mental y somnolencia que aparece justo después de despertarse. Es completamente normal… pero usar múltiples alarmas lo empeora.
Cuando aplazás la alarma:
- Reiniciás el proceso de despertar
- Interrumpís la activación natural del cerebro
- Aumentás la sensación de fatiga
En lugar de ayudarte, ese «ratito más» prolonga la desorientación.
Qué dicen los estudios sobre este hábito
El mismo estudio de Mass General Brigham reveló datos contundentes:
- Las personas que usan varias alarmas tienen sueño más liviano en los minutos finales
- Se registra una frecuencia cardíaca más elevada al despertar
- El descanso se vuelve menos eficiente
Este punto es clave. Aunque parezca contradictorio, cuantas más alarmas usás, más cansado te sentís.
Por qué tu cerebro «odia» las múltiples alarmas
El cerebro funciona mejor con rutinas claras. Cuando el despertar es abrupto pero único, logra activarse de manera progresiva.
Pero con varias alarmas ocurre lo contrario:
- Se generan micro despertares constantes
- El cerebro no entra en un estado de alerta completo
- Se pierde la transición natural del sueño a la vigilia
Esto provoca lo que los expertos llaman “despertar fragmentado”.
Y ese tipo de despertar tiene consecuencias directas:
- Menor concentración
- Peor estado de ánimo
- Baja energía durante la mañana
Las consecuencias de fragmentar el descanso
Más allá del momento de despertarse, este hábito tiene impacto en todo el día.
Quienes usan muchas alarmas suelen experimentar:
- Sensación de agotamiento desde temprano
- Dificultad para tomar decisiones
- Menor rendimiento cognitivo
- Irritabilidad
Además, el cuerpo no logra completar correctamente los ciclos finales del sueño, que son clave para la recuperación mental. En otras palabras, no solo te levantás cansado: tu día arranca en desventaja.
Lo que este hábito dice sobre vos, según la psicología
Más allá de lo fisiológico, usar muchas alarmas también puede interpretarse desde lo conductual.
Los psicólogos lo asocian con:
- Evitación del inicio del día
- Falta de motivación matutina
- Estrés o sobrecarga mental
- Desorden en la rutina nocturna
No significa necesariamente un problema grave, pero sí puede ser una señal de que algo en tu descanso o en tu día a día necesita ajustes.
Cómo mejorar tu forma de despertar sin múltiples alarmas
Los expertos coinciden en que cambiar este hábito puede mejorar notablemente tu bienestar diario.
Algunas recomendaciones clave:
- Usar una sola alarma
- Intentar despertarse siempre a la misma hora
- Dormir la cantidad necesaria de horas
- Evitar pantallas antes de dormir
- Crear una rutina de descanso consistente
También sugieren colocar la alarma lejos de la cama, para obligarse a levantarse y evitar el “modo automático” de posponer. El objetivo no es despertarse antes, sino despertarse mejor.

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