11 de julio de 2026

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​Negociación al límite: el Gobierno busca convencer a los gobernadores aliados para eliminar las PASO

​El esquema de "colectoras" propuesto por la Casa Rosada genera fuertes dudas en el PRO y el radicalismo. Los mandatarios provinciales supeditan su apoyo a una compensación política, mientras el oficialismo cuenta los votos en el Senado para llegar a la mayoría absoluta.
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​La discusión por la reforma política que impulsa el Ejecutivo nacional ingresó en una etapa de máxima tensión en el Congreso. Los senadores aliados a la Casa Rosada observan con lupa los movimientos de los gobernadores de la UCR, el PRO y de fuerzas provinciales colaboradoras para anticipar el destino de la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La lectura en los pasillos del Senado es pragmática: el interés real no radica en la herramienta electoral en sí, sino en las concesiones que el presidente Javier Milei y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, estén dispuestos a otorgar a cambio.

​A pesar de que el jefe de la bancada del PRO en la Cámara Alta, Martín Göerling, aseguró públicamente que su bloque no votará la derogación de las primarias, el ministro del Interior, Diego Santilli, continúa operando para destrabar el proyecto. El principal argumento del oficialismo para seducir a los aliados gira en torno a la incorporación de un sistema de «colectoras», un mecanismo que ya sumó el aval de Patricia Bullrich. La exministra argumenta que este esquema traslada la interna a la elección general, evitando el desgaste previo.

​Sin embargo, el planteo genera profundas dudas y desconfianza en el arco aliado. Desde el radicalismo y el macrismo advierten que el sistema propuesto —que habilitaría solo dos listas por candidato presidencial en el vértice— podría desatar una interna feroz por los lugares disponibles si La Libertad Avanza (LLA) decide copar la lista principal. Para el PRO, el riesgo es quedar «desprotegido» y a merced de la voluntad presidencial de otorgarles o no el enganche en distritos clave como la provincia de Buenos Aires. El recuerdo de acuerdos previos incumplidos por parte de los libertarios, como las designaciones en la AGN y la Bicameral de Inteligencia, pesa en la memoria del bloque amarillo.

​La clave de la reforma estará en la capacidad del Gobierno para compensar a los gobernadores que tienen los votos pero no candidatos propios a la presidencia. En ese lote se anotan los radicales Alfredo Cornejo, Leandro Zdero, Carlos Sadir, Juan Pablo Valdés y Maximiliano Pullaro, junto a Rogelio Frigerio e Ignacio Torres por el PRO.

​Asimismo, el poroteo en el Senado muestra un escenario de extrema paridad donde cada voluntat cuenta para alcanzar la mayoría absoluta de 37 votos. Mientras el peronismo ratifica un rechazo firme con sus 25 bancas argumentando que la mezcla de Boleta Única con colectoras será «un desastre», el oficialismo busca pescar apoyos en gobernadores del norte y del sur. Las miradas están puestas en el salteño Gustavo Sáenz y el neuquino Rolando Figueroa —con quienes la Rosada negocia bajar candidaturas locales de LLA— y en los peronistas Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca), cuyas posturas contrapuestas condicionan el voto de senadores clave que esperan definiciones de sus provincias antes de mover su juego.

con información de LPO