La comunidad de buceo y las autoridades de seguridad marítima se encuentran en alerta tras la desaparición de Sofía, una joven con experiencia previa que realizaba una prueba de certificación en las aguas del Golfo Nuevo. Lo que comenzó como una jornada de entrenamiento en un parque submarino —un barco chino hundido para fomentar la fauna local— se convirtió en un misterio rodeado de irregularidades y sospechas de mala praxis.
Una profundidad inadecuada y el riesgo de «narcosis»
En declaraciones a Radio Exclusiva, el buzo profesional Roberto Gasparini calificó como «raro» todo el entorno del caso. Una de las mayores críticas radica en la profundidad donde se realizaba la prueba: unos 25 a 30 metros. «Para ese tipo de cursos, lo permitido suele ser hasta 18 metros. A 25 metros ya entrás en tiempos de descompresión; no es para cualquier buzo deportivo», explicó el experto.
Gasparini planteó la hipótesis de la narcosis nitrogénica (conocida como la «borrachera de las profundidades»), un estado que puede provocar que el buzo pierda la conciencia de sus actos y se quite el regulador de oxígeno o la luneta. «Si ella bajó a 30 metros y le agarró narcosis, pudo haber tenido esa reacción, pero eso se soluciona subiendo apenas unos metros. El problema es que nadie la asistió», señaló.
El rol del entorno: ¿Hubo abandono?
El punto más oscuro del relato es el comportamiento de quienes acompañaban a la joven. Según los informes, el novio de Sofía emergió a la superficie para declarar una emergencia, pero sin ella.
»No entiendo por qué, si estaban buceando juntos, él no la ayudó. Es la primera regla básica: se bucea de a dos. Yo creo que hay una negligencia importante tanto del novio como del instructor», sentenció Gasparini.
Condiciones óptimas y pocas esperanzas
A pesar de que el mar estaba calmo y la visibilidad era buena (entre 6 y 8 metros), no hay rastros de la joven. Gasparini descartó que las corrientes del Golfo Nuevo fueran lo suficientemente fuertes como para arrastrarla sin dejar rastro, y recordó que ante cualquier problema, un buzo debe soltar el cinturón de lastre para emerger automáticamente.
Por estas horas, la búsqueda continúa, aunque los expertos son poco optimistas respecto a encontrar a Sofía con vida. El foco de la investigación ahora apunta a determinar por qué se permitió bajar a esa profundidad y por qué se rompió el protocolo de seguridad que prohíbe dejar a un compañero solo bajo el agua.

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