La histórica crecida del Río Dulce ha golpeado con dureza el corazón de la zona de bañados en los departamentos Mitre y Salavina. Según el crudo relato de Adolfo Farías, referente del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MO.CA.SE.), a Radio Exclusiva, la magnitud del fenómeno no tiene precedentes cercanos y ha transformado el paisaje en un escenario de desastre para las familias rurales.
«El agua está a un metro y medio»

Farías describió una situación desesperante en los parajes del sur. «En algunos lados el agua ya está a un metro y medio y seguimos esperando que aumente», señaló. Ante el avance imparable del río, que ahora busca salida hacia la zona de la laguna Mar Chiquita, las familias se han visto obligadas a desplazarse masivamente.
Muchos pobladores se encuentran actualmente instalados a la vera de la Ruta 34, mientras que otros buscan refugio en «los altos», áreas naturales que aún no han sido alcanzadas por el agua. La zona de Cereza y los alrededores de Villa Unión se encuentran entre los puntos más críticos del mapa.

Pérdida de producción y vigilias sin descanso
El impacto económico en la economía de subsistencia es devastador. Si bien los productores lograron rescatar el ganado mayor (vacas y caballos) llevándolos hacia zonas de monte más elevadas, el panorama es trágico para el ganado menor:
- Ganado menor: Se reportan importantes pérdidas de ovejas, cabras y aves de corral, que no logran sobrevivir al avance del agua.
- Viviendas afectadas: «Las casas están llenas de agua, hasta la mitad de la pared», lamentó Farías.
- Defensa comunitaria: Cuadrillas de vecinos y compañeros del MO.CA.SE. trabajan sin dormir realizando «bolseados» permanentes en los canales, como el de Puente Blanco, para evitar que el agua arrase con las zonas de pastura restantes.
Un fenómeno que supera los registros
Aunque los bañados son una característica natural de la zona, el referente campesino aseguró que esta vez la cantidad de agua es inmanejable. «Cada vez que viene el bañado pasa esto, pero nunca con esta cantidad de agua; el río no tiene dónde ir y sale por todos lados», explicó, mencionando lugares como La Media Luna y Paso de la Sina como sectores totalmente anegados.
El apoyo oficial y el incierto futuro
Farías reconoció el auxilio del Gobierno de la Provincia con la entrega de camas y colchones, pero remarcó que la pérdida económica por la muerte de los animales es un golpe del que será difícil recuperarse. «Hay que sobrellevar y contener a las familias, pero la pérdida de producción es muy grande», concluyó.

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