Luego de que se conociera el informe de las pruebas PISA, que refleja un retroceso en el rendimiento escolar en el país, la pedagoga y ex funcionaria nacional Adriana Puiggrós cuestionó el alcance del mecanismo de evaluación global y rechazó la postura del Gobierno nacional, que atribuyó la caída del aprendizaje a las gestiones anteriores.
En declaraciones periodísticas, Puiggrós remarcó que las evaluaciones PISA resultan «estrictamente cuantitativas» y que aplican estándares estandarizados en realidades heterogéneas, midiendo principalmente el contexto de sectores de clase media o media-alta. En esa línea, sostuvo que este tipo de dispositivos omite la medición de saberes prácticos e intangibles de sectores populares y descalifica condiciones del sistema como el bilingüismo en comunidades originarias o migrantes.
Al ser consultada sobre las acusaciones que apuntan a un deterioro sostenido durante décadas, la ex secretaria de Educación desestimó esa hipótesis y aseveró que «la educación argentina había mejorado mucho desde el 2000 en adelante». Asimismo, remarcó que el problema de rendimiento medido por PISA no es exclusivo de la Argentina, sino que alcanza a múltiples países de la región.
Durante su análisis, la especialista puso foco en la necesidad urgente de fortalecer la formación pedagógica y la inclusión tecnológica. Alertó que actualmente «no hay capacitación docente» centralizada y que la oferta disponible quedó fragmentada en los gremios provinciales ante la falta de directivas y conducción por parte del Estado nacional.
Finalmente, Puiggrós abogó por complementar las estadísticas estandarizadas con investigaciones de corte cualitativo que permitan comprender los procesos de aprendizaje en el territorio y urgió a incorporar las nuevas tecnologías en las aulas de forma regulada para evitar marginar a los estudiantes de los saberes del mundo contemporáneo.

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