En un episodio que generó profunda indignación en el sudeste cordobés, la empresa de maquinaria agrícola Metalfor despidió a 35 trabajadores de su planta ubicada en la localidad de Noetinger. Las cesantías se concretaron el martes pasado el mediodía, de manera casi simultánea al inicio del partido que disputaba la Selección Argentina frente a Egipto por el Mundial de fútbol 2026.
«Ayer, por un arreglo que se hizo con la empresa de salir a las 12 del mediodía por el tema del partido de la Selección, todo el personal se retiró a esa hora. A las 12:30 empezaron a llegar mensajes solicitando que fuéramos al correo a retirar el telegrama de despido», confirmó Fausto Barbero, uno de los operarios damnificados, en declaraciones a Mitre Córdoba.
El trabajador relató que la misma situación afectó a más de una veintena de compañeros de forma inmediata, mientras que otros se enteraron de la peor manera en la jornada de hoy. «Muchos quedaron sin ser avisados; esta mañana se presentaron a querer ingresar a la empresa y no los dejaron entrar», precisó.
Denuncias de violación de acuerdos
La sorpresiva medida golpea a una planta que cuenta con un total de 146 operarios dedicados a la producción de autopartes, mientras que la casa central de la firma, en Marcos Juárez, se encarga del armado de las maquinarias pulverizadoras.
La firma se encuentra atravesando un procedimiento preventivo de crisis, un marco legal en el cual, según el personal, se había pactado estabilidad laboral. «Nosotros sabíamos que estaba el preventivo este y que no iba a haber despidos. Supuestamente habían firmado un acuerdo, pero aparentemente hicieron caso omiso a eso», lamentó Barbero.
El impacto emocional y económico para la región es mayúsculo. El propio operario despedido reflejó el drama familiar que significa quedar desocupado en este contexto: “Tengo 21 años de antigüedad, empecé cuando tenía 24. Toda una vida le dejé a la empresa. Por un mal manejo de la directiva, hoy se encuentran con esta situación”.
Un futuro incierto para la región
La incertidumbre se extiende ahora a toda la comunidad de Noetinger, una localidad cuya economía depende fuertemente de la actividad metalmecánica. Los despedidos advierten que el mercado laboral local está severamente limitado para absorber la masa de trabajadores que quedaron en la calle.
«En la localidad hay dos empresas más, pero no son multinacionales como lo es Metalfor. No van a albergar a los 35 empleados que quedamos hoy en día en la calle, sin contar que esto es solo un comienzo», alertó Barbero de manera tajante.
Hasta el momento, las autoridades de Metalfor no han emitido ningún comunicado oficial ni han dado a conocer la versión de la compañía respecto a las causales de las desvinculaciones denunciadas por los trabajadores.

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