En sintonía con los reclamos y la presión del lobby empresarial, el gobierno de Javier Milei avanza firmemente en su plan para derogar la Ley de Etiquetado Frontal, norma que rige en el país desde hace cinco años. Ante esta ofensiva legislativa en el Congreso de la Nación, la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), respaldada por más de 300 organizaciones de la sociedad civil y asociaciones profesionales, encendió las alarmas y advirtió de forma contundente sobre las severas consecuencias que esta polémica iniciativa tendría para la salud de la población.
«Es una herramienta clave para la prevención de las enfermedades cardiovasculares y la promoción de hábitos alimentarios saludables», manifestaron desde la SAC a través de un comunicado oficial. Actualmente, el Congreso debate dos proyectos presentados en bloque por el oficialismo y sus aliados del PRO: uno en el Senado, que cuenta con las firmas del propio presidente Javier Milei y del exjefe de Gabinete Manuel Adorni; y otro en la Cámara de Diputados, impulsado por Alejandro Bongiovanni (LLA) y Daiana Fernández Molero (PRO). Detrás de esta embestida se encuentran las grandes corporaciones multinacionales de productos ultraprocesados, las mismas firmas que ejercieron una fuerte resistencia durante el debate parlamentario original.
Desde el sector corporativo, la presidenta de la Comisión Directiva de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), Carla Martín, ratificó el apoyo de la entidad a la derogación. En declaraciones a la prensa, la directiva argumentó que la industria «nunca estuvo en contra del objetivo de la ley, sino de la herramienta que se eligió», asegurando que los octógonos negros no permiten «informar de forma clara y comprensible» y que dificultan las decisiones informadas para sostener una dieta equilibrada.
En contraposición, la comunidad médica defiende de forma irrestricta los sellos de advertencia. La SAC recordó que las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte en la Argentina y en el mundo, y que existe evidencia científica concluyente de que el exceso de azúcares, grasas saturadas, grasas trans, sodio y calorías fomenta el desarrollo de Enfermedades No Transmisibles (ENT) como la obesidad, la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2 y la dislipidemia.
“Los sellos constituyen una herramienta de salud pública que permite a los consumidores identificar de forma rápida, sencilla y clara aquellos productos cuyo consumo frecuente puede incrementar el riesgo cardiometabólico”, insistieron los cardiólogos. Asimismo, enfatizaron que la exposición sostenida desde la infancia a estos nutrientes críticos favorece la aparición progresiva de factores de riesgo, por lo que la prevención debe comenzar mucho antes de que se manifieste la enfermedad.
La embestida oficialista va a contramano del consenso global en salud pública fijado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), cuyos perfiles de nutrientes son rechazados en los fundamentos de los proyectos libertarios y macristas. “Si bien todo sistema regulatorio es perfectible, la discusión sobre posibles mejoras no debe confundirse con la eliminación de una herramienta que cumple un rol preventivo fundamental”, concluyó la SAC, ratificando además la defensa de los entornos escolares saludables y la regulación de la publicidad dirigida a menores.
Con información de Infobae y Minutouno

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