El 11 de septiembre de 2001, una serie de cuatro ataques terroristas coordinados por la organización yihadista Al Qaeda sacudió a los Estados Unidos y provocó una réplica inmediata en el escenario político mundial. Diecinueve extremistas secuestraron cuatro aviones comerciales de líneas aéreas estadounidenses en pleno vuelo para utilizarlos como proyectiles contra objetivos emblemáticos del poder financiero, militar y político de la potencia norteamericana.
El primer impacto ocurrió a las 8:46 (hora local), cuando el vuelo 11 de American Airlines se estrelló contra la Torre Norte del complejo World Trade Center en el bajo Manhattan. Apenas 17 minutos después, a las 9:03, las transmisiones televisivas en directo registraron el momento en que el vuelo 175 de United Airlines impactó contra la Torre Sur. Ambos rascacielos, de 110 pisos cada uno, se derrumbaron en menos de dos horas debido a los graves daños estructurales y a la voracidad de los incendios alimentados por el combustible de aviación.
Simultáneamente, un tercer avión —el vuelo 77 de American Airlines— fue estrellado contra el edificio del Pentágono en Virginia, mientras que una cuarta aeronave, el vuelo 93 de United Airlines, se precipitó sobre un campo abierto en Shanksville, Pensilvania, luego de que los pasajeros intentaran retomar el control de la cabina para evitar que impactara contra su objetivo previsto en Washington D.C.
Consecuencias e impacto histórico
Los atentados causaron la muerte directa de 2.977 personas —entre ellas civiles de más de 90 nacionalidades, 343 bomberos y 71 agentes de fuerzas de seguridad—, además de dejar más de 6.000 heridos y miles de afectados por secuelas respiratorias y de salud a largo plazo producto del polvo tóxico generado tras el colapso del complejo financiero.
El suceso derivó en la reestructuración completa de los sistemas de seguridad operacional aérea a nivel mundial y dio inicio a la denominada «Guerra contra el Terrorismo» impulsada por la administración del entonces presidente George W. Bush, la cual derivó en la intervención militar en Afganistán en octubre de 2001 y la posterior invasión de Irak en 2003.

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