Los pronósticos climáticos anticipan la posibilidad de una primavera y un verano más húmedos de lo habitual en Santiago del Estero debido al desarrollo de un evento de El Niño, caracterizado por el calentamiento de las aguas del océano Pacífico.
En diálogo con Radio Exclusiva, el ingeniero agrónomo Howard Van Meer, especialista en meteorología y referente del INTA en Santiago del Estero, explicó que los principales centros climáticos consideran que se trata de un fenómeno que podría alcanzar una intensidad importante y generar un aumento significativo en los milimetrajes de lluvia para esta región.
“Tenemos altas probabilidades de que vamos a tener una primavera y verano más húmedos de lo normal. Tenemos que asustarnos, pero también tenemos que prepararnos”, señaló Van Meer al analizar las perspectivas para los próximos meses.
El especialista aclaró que se trata de tendencias y pronósticos de largo plazo, por lo que no existe certeza absoluta sobre la cantidad de precipitaciones que finalmente se registrarán. Sin embargo, los modelos actuales ubican a octubre y noviembre como meses en los que podrían comenzar a observarse eventos de lluvia por encima de lo normal.
Además, los pronósticos indican que el pico máximo del fenómeno El Niño podría producirse entre noviembre y diciembre, lo que podría derivar en una primavera y un comienzo del verano particularmente húmedos.
Las crecidas de los ríos
En relación con las versiones que anticipan importantes nevadas en las zonas cordilleranas y posteriores crecidas de los ríos por el deshielo, Van Meer aclaró que ese escenario no tendría el mismo impacto sobre Santiago del Estero.
Explicó que la cuenca del río Salí-Dulce recibe sus principales aportes desde sectores ubicados hacia el norte de la región, por lo que las posibles crecidas para Santiago estarían vinculadas principalmente a lluvias abundantes en la cuenca alta, y no tanto al deshielo de grandes acumulaciones de nieve.
“Si se dan crecidas, va a ser por los excesos de lluvia que se van a producir en la cuenca alta del Salí-Dulce”, explicó el especialista.
Un invierno con humedad y pocas heladas
Van Meer también se refirió a las condiciones registradas durante julio y los primeros días de agosto. Si bien el invierno santiagueño suele caracterizarse por ser seco, durante las últimas semanas se registraron períodos de neblina, nubosidad y humedad ambiental, además de temperaturas relativamente elevadas para la época.
Esta situación también habría contribuido a la escasez de heladas, debido a que la nubosidad dificulta el descenso marcado de las temperaturas durante la noche.
No obstante, el especialista advirtió que el invierno todavía no terminó y que podrían registrarse heladas de moderada intensidad durante los próximos días, especialmente durante las noches del sábado y domingo, en distintas zonas de la provincia.
En este contexto, Santiago del Estero transita las últimas semanas del invierno con un escenario climático particular y con la mirada puesta en los próximos meses, cuando, de acuerdo con las actuales proyecciones, podrían comenzar a registrarse precipitaciones superiores a los valores habituales.

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