El precio de la carne en Argentina parece no encontrar techo, y detrás de las pizarras de las carnicerías se esconde una compleja trama de oferta insuficiente y mercados internacionales en ebullición. En diálogo con Radio Exclusiva, Juan Pablo Karnatz, dirigente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), analizó la situación del sector y trazó una cruda analogía: hoy, la carne se está convirtiendo en el «caviar del esturión».
Según Karnatz, el escenario actual responde a una lógica de mercado global. «Hay un mundo totalmente demandante de carne y hay falta de oferta, lo cual hace que los precios internacionales estén volando», explicó. Esta escasez no es exclusiva de la región; incluso potencias como Estados Unidos atraviesan una crisis similar.
»Los americanos están enojados con el aumento de la hamburguesa. Descuidaron la cría, se dedicaron al feedlot con animales de carcasa grande que necesitan más comida y se les complicó. La carne allá subió muchísimo», detalló el dirigente.
La herencia del stock perdido
Para Karnatz, el problema doméstico tiene raíces profundas en las políticas ganaderas de años anteriores. El referente de CRA fue tajante al señalar que Argentina perdió 10 millones de cabezas de ganado, una cifra que contrasta drásticamente con el crecimiento de países vecinos.
- El ejemplo de Brasil: Mientras Argentina reducía su stock, Brasil lo multiplicó por tres.
- La recuperación: «Recuperar ese stock lleva tiempo», advirtió, descartando que medidas como cupos de exportación o precios máximos sean la solución.
El dilema del mostrador: precios de commodity vs. consumo local
A pesar de que la exportación a EE. UU. (enfocada en carne para hamburguesas y no en cortes premium) no afecta de manera directa el asado de los argentinos, la realidad es que la carne se comporta hoy como un commodity libre.
»Para el argentino nunca fue caviar la carne, pero resulta que ahora lo es», lamentó Karnatz. Ante la consulta sobre la posibilidad de establecer precios diferenciados o cupos para el mercado interno, el dirigente recordó que esas recetas ya fallaron en el pasado: «Volveríamos a lo que tan mal nos fue. Si no hubiéramos tenido esas políticas, hoy tendríamos 10 millones de cabezas más y, por lo tanto, mayor oferta».
Mientras tanto, el consumo interno sigue por el piso. «Carnicero que habla, carnicero que llora porque no vende nada», concluyó, reflejando la realidad de un mercado donde el precio internacional empuja hacia arriba mientras el bolsillo local no logra seguirle el ritmo.

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