7 de julio de 2026

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Por primera vez el pollo superó en consumo a la carne vacuna en Argentina

Una transformación profunda impulsada por la practicidad culinaria, la diversificación de cortes y la brecha de precios con el asado consolidó un cambio de paradigma en la alimentación nacional. El promedio anual ya roza los 50 kilos por habitante.
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La estructura tradicional de la dieta en la Argentina acaba de registrar un quiebre histórico. De acuerdo con los últimos datos relevados por el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), la carne de pollo se convirtió de manera oficial en la proteína animal más consumida del país, destronando a la carne vacuna de un liderazgo que parecía inamovible.

Las estadísticas sectoriales confirman que el consumo promedio de carne aviar alcanzó un récord histórico de 49,4 kilos por habitante al año (casi 50 kilos), logrando superar la línea de la carne bovina, la cual viene experimentando un retroceso sostenido en las últimas décadas.

Los factores del cambio: más allá del bolsillo

Si bien la brecha económica es un factor determinante en la coyuntura actual —con el valor de un kilo de asado se pueden adquirir cerca de cuatro kilos de pollo—, los especialistas de la industria advierten que este fenómeno responde a un proceso de reconversión mucho más profundo, iniciado a principios de la década de 2000. En los últimos 25 años, la producción nacional saltó de 700.000 toneladas anuales a superar los 2,5 millones de toneladas.

Desde la dirección ejecutiva de CEPA señalaron que las costumbres hogareñas mutaron radicalmente hacia la practicidad:

  • Segmentación de la oferta: El consumidor abandonó la compra casi exclusiva del pollo entero. Hoy la demanda está fuertemente volcada a cortes específicos como pechugas, milanesas, patamuslos o alas.
  • Tiempos de cocción: La velocidad para resolver los platos diarios frente a las exigencias de las rutinas laborales inclinó la balanza a favor de la alternativa aviar.
  • Optimización de la cadena: Los avances en genética y nutrición permiten que un ave destinada al mercado interno alcance un peso ideal de tres kilos en apenas 44 a 46 días, mejorando los índices de eficiencia año tras año.

Sanidad y proyección externa

El sector consolidó este récord en el plano doméstico tras recuperar plenamente el estatus sanitario luego de haber superado los focos de influenza aviar. Gracias al trabajo conjunto con el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) y a la aplicación del sistema de zonificación internacional —que permite aislar las restricciones solo a las áreas afectadas en caso de imprevistos—, el país mantiene abiertas las exportaciones a más de 70 destinos.

A pesar de haber tocado un techo histórico en el mercado interno, las empresas procesadoras coinciden en que el verdadero desafío a mediano plazo consistirá en potenciar la competitividad logística para expandir los saldos exportables hacia plazas de alta demanda como China y la Unión Europea.